MILWAUKEE.- Fue más que apropiado que los Cerveceros de Milwaukee celebrasen su primer título de la Serie Mundial con una fiesta empapada de cerveza, digna de su nombre.
“Hemos tomado demasiadas cervezas durante el desfile”, comentó el capitán y bateador designado Christian Yelich el viernes en una concentración que coronó una fiesta de todo el día con los fanáticos. “Me llevé el trofeo a la cara, me salió un ojo morado. Vale totalmente la pena. Es por ustedes. Deberíamos celebrar para siempre”.
Los Cerveceros, un equipo procedente de uno de los mercados más pequeños de las Grandes Ligas, les dieron a sus sufridos aficionados el campeonato que habían estado esperando al vencer el miércoles 4-1 a los Rays de Tampa Bay, consagrándose en el Clásico de Otoño en cinco juegos. Fue la primera vez que disputaron la Serie Mundial en 44 años.
Esa larga espera hizo que la celebración del viernes fuera aún más dulce para sus fanáticos.
“Increíble”, comentó Mark Diedrich, de 76 años y titular intermitente de abonos parciales de temporada desde la década de 1980. “Simplemente nunca pensé que iba a pasar. Pero pasó”.
Antes del encuentro en el anfiteatro American Family Insurance, cerca de la orilla del lago Michigan, los Cerveceros realizaron un desfile por el centro de Milwaukee. Miles de fanáticos eufóricos inundaron las calles, observaron desde estacionamientos de varios niveles y vitorearon desde las ventanas de edificios de oficinas.
Las autoridades de la ciudad de Milwaukee esperaban que unas 400,000 personas asistieran al desfile y a la celebración.
“Ha sido increíble”, dijo el mánager Pat Murphy. “No dejaba de pensar que veía a la misma gente una y otra vez, y que sólo estábamos dando vueltas en círculo. No hay manera de que viva tanta gente aquí”.
Luego llegó el acto en que William Contreras, el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, se sumó a los cánticos de “MVP” de los aficionados.
“Ganamos el trofeo para ustedes, para la ciudad”, afirmó el venezolano.
El festejo concluyó cuando el coach de bateo Daniel Vogelbach interpretó en karaoke una versión de “Stacy’s Mom”, de Fountains of Wayne, y con Robin Yount, campocorto miembro del Salón de la Fama. Entró al escenario montado en una Harley Davidson propiedad del querido narrador Bob Uecker.
HOMENAJE A UECKER
Yount fue el Jugador Más Valioso cuando los Cerveceros disputaron su última Serie Mundial, perdiendo en siete juegos ante los Cardenales de San Luis en 1982. Para cuando regresaron al Clásico de Otoño, fue sin Uecker, quien narró los juegos de los Cerveceros durante 54 temporadas antes de morir en enero de 2025 a los 90 años.
Los Cerveceros se aseguraron de que se le recordara. La ruta del desfile pasó frente a un mural en el centro que honra a Uecker, y el MVP de 2011 Ryan Braun encabezó un grito de “Ueck” durante el encuentro.
“Que Dios te bendiga, Bob Uecker”, dijo Yount al final de la ceremonia.
En el desfile, jugadores, coaches y empleados de los Cerveceros saludaron a los aficionados desde la parte superior de autobuses, algunos de los cuales llevaban el mensaje “Won Our Way” (Hemos ganado a nuestro modo), una actualización de su lema de postemporada “Win Our Way” (Estamos ganando a nuestro modo). Varios jugadores, como el jardinero Sal Frelick y el segunda base Brice Turang, se quitaron la camiseta como un guiño a la moda de toda la MLB esta temporada de “Tarps Off”, mientras arengaban a la multitud.
Los jugadores se turnaron para alzar el Trofeo del Comisionado, y muchos de ellos bajaron de sus autobuses para saludar a los aficionados.
“Para mí y mis compañeros, éste ha sido el día más especial de nuestras vidas, que ustedes vengan aquí y nos animen”, señaló Aaron Ashby, quien estableció un récord al lanzar 18 innings seguidos sin permitir carrera como relevista en la postemporada para encabezar la destacada actuación del bullpen de Milwaukee. “Esto es mejor que cualquier cosa que pudiéramos imaginar”.
En el desfile estuvo representado cada nivel de la franquicia, desde el propietario Mark Attanasio hasta miembros del equipo de mantenimiento del campo, personal entre bambalinas e incluso las salchichas corredoras de Johnsonville. Yount y otros miembros del Salón de la Fama de aquel equipo de 1982 —Rollie Fingers, Paul Molitor y Ted Simmons— también participaron en el desfile y la concentración.
REÚNE A AFICIONADOS
DE TODAS LAS EDADES
El fin de esa espera hizo que familias con varias generaciones de aficionados acudieran al centro, ya que se cancelaron las clases de las escuelas públicas de Milwaukee.
Craig Muehl, de 42 años y residente del suburbio de Brookfield, dijo que heredó su afición por los Cerveceros de su padre. Muehl se despertó temprano para asistir al desfile con su hijo y su hija pequeños.
“Todo empezó, como en muchas familias de por aquí, sentados afuera en verano y otoño”, contó Muehl. “Mi papá tenía el juego de los Cerveceros en la radio a dondequiera que íbamos. Algunas familias ponen música en la radio. Nosotros teníamos los juegos de los Cerveceros todo el verano”.
Diedrich, originario de Necedah, Wisconsin, dijo que es dueño de los asientos del antiguo Milwaukee County Stadium donde él y uno de sus hijos estaban sentados cuando Yount conectó su hit número 3.000 en 1992.
“Podríamos contarles historias durante días de todos los juegos a los que fuimos”, dijo Diedrich. “Recuerdo ir al día inaugural con estos muchachos y había hielo en los escalones del County Stadium. Nos sentamos para prepararnos para el juego y un tipo estaba esparciendo sal para derretir el hielo en los escalones”.