UCL | El Inter se olvida del 'derbi'; Bayern somete al Atlético

En otro juego, el Bodo/Glimt y el Lille fueron incapaces de romper el muro

El Inter doblegó este martes al Feyenoord a domicilio 0-3 con goles de Yann Biskeck y Pio Esposito en la primera parte y otro de Piotr Zielinski en la segunda, un triunfo que le sirve para no perder terreno en Liga de Campeones y para atravesar el bache sufrido tras perder el derbi liguero contra el Milan.

El equipo de Cristian Chivu comenzó rompiendo una carga que le empezaba a pesar esta temporada: no abrir los partidos pronto. Le pasó factura en el 'Derby della Madonnina' ante el Milán el pasado sábado, que perdió 3-1, contra el Roma, al que tuvo que remontar en los últimos compases y frente al Venezia, entre otros.

La baja por lesión de Lautaro Martínez, que se perdió ya, entre 'Champions' y liga, seis partidos, hizo mella en este sentido. La dupla Marcus Thuram-Pio Esposito volvió al once inicial para mitigar el impacto de la ausencia del héroe goleador interista.

Pero fue el alemán Yann Biseck, señalado después de un mal partido contra el Milan, quien abrió el marcador con un gol en el minuto 8 que se construyó él solo. El defensa recibió en la frontal, se desquitó de su rival con un giro sobre sí mismo y, con un zurdazo, puso el balón en la malla. En la celebración, se llevó el dedo índice a la boca para acallar las dudas.

El conjunto neerlandés mantuvo la posesión y conectó muchos más pases que su rival italiano, pero no supo concretarlo en ocasiones claras. El Inter, por su parte, sí. En el minuto 34, Esposito aprovechó un rebote tras un centro de Djed Spence para rematar de cabeza y poner el segundo después de que tocara el travesaño.

Tras el descanso, el Inter se reencontró también con el juego y dominó el balón, se hizo dueño de la posesión y consiguió sellar el tercero en el minuto 54 por medio del centrocamista Piotr Zieliniski, que conectó un zurdazo desde la frontal para sumarse a la fiesta.

Las sustituciones dieron aire al conjunto 'neroazzurri', con el partido prácticamente cerrado, y Esposito llegó a celebrar un cuarto gol que fue anulado por fuera de juego antes de que el partido fuera interrumpido unos minutos debido a que unos aficionados lanzaron antorchas al terreno de juego.

Finalmente, el Inter se llevó los tres puntos y se lamió la herida del pasado derbi contra el Milan, ante el que se vio superado, perdió el invicto y el liderato, en beneficio del Lazio. La victoria supuso alivio en 'Champions', donde el equipo de Cristian Chivu tan solo cosechó tres puntos.

El Feyenoord, por su parte, solo puntuó en la segunda jornada, cuando ganó al Como de Cesc Fàbregas por 3-2.

El Bayern somete al Atlético

Un error fatídico de Robin Le Normand, estorbado por Marc Pubill, perdido un balón en su área e invitado al gol el astuto Lennart Karl, trasladó al marcador la sensación de todo el partido hasta entonces, hasta el decisivo minuto 54, con la derrota el Atlético de Madrid, de repente acomplejado ante la envergadura del Bayern Múnich, que sentenció a un cuarto de hora del final con el 0-2 de Konrad Laimer.

En cierto modo, el Atlético aplacó durante mucho, mucho tiempo a un equipo de tal dimensión, pero se quedó en eso, en un ejercicio defensivo, menos atrevido de lo que acostumbra en los últimos tiempos. Se conformó con defender bien el 0-0, reducido el Bayern a contadas ocasiones, para aprovechar su momento en ataque. No lo hubo.

Sus cuatro puntos de doce posibles, por los ocho con los que se va el bloque alemán del Metropolitano, son una presión evidente a estas alturas. Un problema que tiene solución. Empinado el inicio, ahora rebaja su exigencia. Al Atlético le queda jugar con el Viking, el Bodo/Glimt, el Fenerbahce y el PSV. Ya no le queda mucho margen. Debe ganar y ganar.

El Atlético asumió su choque con el Bayern desde una supuesta inferioridad. Desde ese punto de partida, discutible o no, fijó su plan. De resistencia defensiva y velocidad ofensiva. Recuperar y salir. A Julián Alvarez, protagonista de la primera ocasión; a Giuliano o a Sorloth, novedad del once, potente a campo abierto y referencia en el saque largo.

Compactado en un bloque en su territorio, el grupo de Diego Simeone esperó al Bayern. No lo dudó. Incluso sin Luis Díaz, Musiala, Gnabry o Saibari, el conjunto alemán transmite poder. Una determinación apabullante. Sabe lo que quiere y cómo lo quiere, paciente, preciso, insistente, sin ponerse nervioso. Cuestión de tiempo para él, con naturalidad.

Siempre sobre el balón y la presión alta, dos principios básicos en el fútbol, que lo son aún más en el Bayern, el primer tiempo fue un monólogo. No sólo se atribuyó la posesión, sino que apenas se la dejó al Atlético. Cuando se la dio, casi al mismo tiempo se obcecó en recuperarla. Lo consiguió casi siempre entonces. Cuando no lo logró, el grupo rojiblanco se sintió liberado, vertical y peligroso. Fue esporádico. Hubo cierta amenaza.

El partido que quiso el Bayern. Le faltó el arreón definitivo en los últimos metros, en el pase final, en el tiro decisivo, tan esenciales como los otros fundamentos anteriores, en la primera parte. No hay victoria sin gol, no hay goles sin remates. Entre tanto vaivén con la pelota en los pies casi siempre visitantes y en el terreno casi siempre local, sólo hubo un par de remates. Uno de Karl, cerca de la escuadra. Otro de Kane, fallido. Olise insistió.

Pero quizá también es lo que esperaba Simeone y el Atlético, que había aplacado a su rival hasta el punto de sus contados remates y que estaba preparado para correr metros y metros entre los espacios abiertos que ofreció el Bayern cuando monopolizó el balón en campo contrario, hasta el punto de que Upamecano o Tah, sus centrales, hacían de diques para la acción del juego en 35 o 40 metros sobre la portería de Oblak, inquieto.

El 0-0 reflejó el éxito de las pretensiones del Atlético. El 0-0 también formaba parte del recorrido para el Bayern. Sin paradas de nadie. Ni de Oblak ni de Neuer. La estadística era descriptiva: 0 disparos a 1 para el conjunto alemán entre los tres palos, aunque bien es cierto que ocasión más prometedora no la embocó Sorloth ni con el pie ni la cabeza.

Kimmich no tardó ni 26 segundos en la segunda parte en probar a Oblak. Otro aviso. Más de lo mismo. Después fue Kane, cinco minutos después. Un tiro raso que no vislumbró la portería del Atlético. Sí lo hizo Karl instantes más tarde. En su repliegue en el área, la exposición es inherente a cualquier error, lapsus o despiste. Le pasó a Le Normand, entorpecido también por su propio compañero Marc Pubill. Lo aprovechó Karl, que correteaba por allí, a su espalda, fue más listo que nadie y rebañó el gol. El 0-1.

Si el plan del Atlético era el ´cero´ en su portería ya se vino abajo en el minuto 55. Llamó la atención entonces que, desde el gol, pareció un rato otro equipo. En un punto de agresividad muchísimo más alto, igual que de ambición. No quedaba otra.

Señalado Le Normand en el gol, cambiado después por Simeone, enfadado el central, las sustituciones incidieron en una actitud más ofensiva que ya sí quería. Y necesitaba. La imaginación de Kang in, el uno contra uno de Lookman y la visión de Koke para jugar en campo rival y revertir el duelo. Tampoco funcionó. Upamecano dio al larguero, Laimer sentenció con el 0-2 y aún fue anulado el 0-3 a Upamecano en una pugna con Pubill. Un paso atrás del Atlético. Debe mirar adelante.

El Bodo/Glimt y el Lille empatan 

El Bodo/Glimt y el Lille firmaron este martes un empate sin goles insuficiente para ambos, que continúan en la parte baja de la clasificación, en un partido muy táctico y prácticamente sin ocasiones.

Bajo un diluvio, en los primeros 45 minutos las ocasiones brillaron por su ausencia y ambos equipos, necesitados por puntuar, plantearon una partida de ajedrez.

Davide Ancelotti, técnico del Lille, acertó con el planteamiento inicial del choque, presionando en la salida de balón y sin dejar salir con comodidad al conjunto local, que no fue capaz de chutar a puerta ni de acercarse con peligro al área de Özer.

La oportunidad más clara de la primera mitad la tuvo el delantero francés Dilane Bakwa en el minuto 30 con un remate raso que detuvo sin complicaciones Nikita Haikin.

Tras el paso por vestuarios, el duelo se aceleró. El Lille fue más incisivo y buscó constantemente balones al espacio para sorprender a los locales con rápidas transiciones, mientras que al Bodo, incómodo y sin la fluidez habitual, le costó responder al planteamiento táctico de su rival.

Cuando la gasolina se le acabó a los visitantes mediada la segunda parte, se animaron los de Kjetil Knutsen, que rondaron el área del equipo francés pero no llegaron a concretar ninguna oportunidad.

A punto de sorprender estuvo en los últimos compases el central Björtuft con un remate de cabeza directo a las manos de Özer.

El duelo terminó empate a cero y, de esta forma, el combinado francés sumó su primer punto en la 'Champions'.

Deberán pasar página ambos en la próxima jornada europea. No lo tendrá fácil el Lille, que deberá enfrentarse al Bayern de Harry Kane, mientras que el Bodo/Glimt visitará al LASK.