Chivas y el Azul igualan en la ida

En vibrante partido, Cruz Azul vino de atrás dos veces, para empatar con dudoso penalti al Guadalajara

CIUDAD DE MÉXICO.- La intensidad de las tribunas bajó al césped del Estadio Banorte. El Cruz Azul y el Guadalajara ofrecieron una semifinal de alto ritmo, con ataques constantes y emociones. Entre el celeste y el rojiblanco, el ambiente empujó a los futbolistas a jugar cada pelota como si fuera la última. Marcador de 2-2... Vibrante, eléctrico.

Gabriel Milito buscó revancha y Joel Huiqui apostó por un equipo valiente. Los dos técnicos mandaron a sus jugadores al frente y el partido tomó velocidad muy rápido.

Desde los primeros minutos, las Chivas mostraron más claridad al ataque. El Guadalajara presionó la salida del Cruz Azul y obligó a Kevin Mier a trabajar temprano.

La insistencia rojiblanca tuvo premio al 29’, cuando un error del portero colombiano abrió la puerta para el primer gol.

Mier no logró controlar el balón y lo dejó vivo dentro del área. Santiago Sandoval apareció atento y definió sin problemas para adelantar al Rebaño. El estadio explotó y el Rebaño Sagrado tomó confianza, mientras La Máquina intentó acomodarse después del golpe.

La respuesta celeste llegó rápido. Al minuto 36, Carlos Rodríguez aprovechó un balón dentro del área y —con un toque— venció a Óscar Whalley.

La parte complementaria arrancó con más drama. Ángel Sepúlveda apareció apenas al minuto 50 y silenció por un instante el Banorte. Se levantó dentro del área y con un cabezazo superó a Mier, tras rebote en el poste. El atacante prefirió no festejar por respeto a su antiguo equipo, aunque la afición rojiblanca celebró con todo.

El Cruz Azul no tardó en reaccionar, otra vez. Una jugada entre Christian Ebere y Bryan González terminó en penalti, tras la revisión del árbitro Maximiliano Quintero. El propio delantero nigeriano tomó la pelota y definió con calma, al lado izquierdo de Whalley, para firmar el 2-2 al minuto 56.

En los minutos finales, nadie bajó la intensidad. Cada barrida, cada reclamo y cada balón dividido se vivieron con tensión total. El empate dejó la serie completamente abierta para la vuelta.