NUEVA ORLEÁNS.- Drew Brees habla periódicamente del destino, cuando se refiere a su larga y extraordinaria carrera dentro de la NFL.
El quarterback de los Saints dice por ejemplo que era su destino sufrir una lesión de hombro que puso en riesgo su carrera al final de la temporada de 2005. También lo era su salida de los Chargers, para mudarse a Nueva Orleáns, donde ha triturado casi todos los récords de un quarterback y conquistó un Super Bowl, ayudando a recuperar el ánimo de una ciudad que resentía la devastación del huracán Katrina.
Así que, cuando Tom Brady decidió marcharse de Nueva Inglaterra y comenzar un nuevo capítulo en Tampa Bay, Brees adivinó que se mediría en enero con el astro seis veces ganador del Super Bowl.
Será un duelo de segunda ronda de la postemporada, entre dos equipos de la División Sur de la Conferencia Nacional. Y de manera inusitada, se enfrentarán dos quarterbacks que seguramente irán al Salón de la Fama y que tienen más de 41 años.
Los Saints (13-4) chocan el domingo ante los Buccaneers (12-5).
“Escuchen, cuando Tom Brady firmó con los Bucs y yo supe que él venía a nuestra división, vislumbré este partido”, afirmó Brees esta semana. “Tuve la visión de que este partido llegaría, porque sabía que nuestras aspiraciones como equipo apuntaban a estar en los playoffs y más allá. Y desde luego sabía lo que él aportaría a los Bucs.