Daniel Jones, Jonathan Taylor y la mejor ofensiva de la NFL parecían cabalgar cómodamente a su primer título divisional desde 2014. Pero dos derrotas en sus últimos tres compromisos han frenado un objetivo que parecía inevitable.
Por el otro lado, Will Anderson y Danielle Hunter son el ancla de la segunda mejor defensa de la NFL, unos Texans (6-5) que parecían navegar sin rumbo fijo en el Sur de la Conferencia Americana. Pero tres victorias consecutivas —todas con el suplente Davis Mills detrás del centro— le han devuelto la identidad a un equipo que busca su tercer cetro del sector de forma consecutiva.
La vida cambia rápidamente en la NFL.
Los Colts buscan resolver sus problemas, que básicamente se traducen al cuidado del balón —nueve pérdidas en sus tres derrotas— y a mantener involucrado a Taylor, líder corredor de la NFL. Mientras, los Texans esperan extender su buen momento, ahora con el retorno del quarterback C.J. Stroud, quien se había perdido tres duelos en fila por una conmoción cerebral.
Indianápolis (8-3), que encabeza la liga con 31 puntos por encuentro, dejó escapar una ventaja de 11 unidades en el último cuarto la semana pasada, en su derrota de 23-20 en tiempo extra ante Kansas City. La debacle se produjo lenta y dolorosamente, cuando los Colts generaron apenas 13 yardas en sus últimas cuatro series ofensivas, en las cuales le entregaron apenas tres veces el balón a Taylor (1.197 yardas y cinco touchdowns) para cinco yardas.
“Siempre regresas para evaluar lo que hiciste en esas situaciones”, dijo el entrenador Shane Steichen sobre el colapso del domingo. “Realmente pienso que en esa última serie del tiempo regular, en la que fuimos, pase, pase, pase, pude haber ordenado algunos acarreos. Sin lugar a dudas pude haber consumido algo de tiempo, pero, ya saben, en retrospectiva, no funcionó”.
Los Texans, por otro lado, se han metido en la conversación gracias a una defensiva que permite apenas 16,5 puntos por encuentro y ha sido clave en victorias sobre equipos de la talla de San Francisco, Baltimore y Buffalo. No estorba que Mills tenga cinco pases de touchdown a cambio de una sola intercepción en sus tres inicios.
BEARS EN FILADELFIA
Los campeones Eagles se han convertido en el rostro de la inconsistencia. Incapaces de echar a andar un ataque repleto de talento, ahora no sólo cambian drásticamente de un partido a otro, sino que lo hacen dentro del mismo encuentro, como sucedió en la derrota del domingo pasado, cuando desperdiciaron una ventaja de 21 puntos y cayeron por 24-21 ante Dallas.
Ahora, deben verse las caras contra un equipo que se ha vuelto un ejemplo de regularidad. Los Bears tienen ocho victorias en sus últimos nueve compromisos y su principal constante es el drama. Seis de sus triunfos han sido por cinco puntos o menos, incluidos cuatro definidos por tres unidades... cuando mucho.
El entrenador debutante Ben Johnson le ha cambiado la imagen a un equipo que terminó la campaña pasada con 10 derrotas en sus últimos 11 partidos, la cuarta peor ofensiva de la NFL y sin un plan claro para su joven quarterback Caleb Williams.
La versión 2025 de los Bears ostenta el octavo ataque más eficiente de la NFL, un Williams que ha encabezado cinco remontadas en el último cuarto y la mira puesta en su primer viaje a postemporada desde 2020. La prueba de fuego llega el viernes.
EL DATO
Shedeur Sanders se ganó el derecho a un segundo inicio con los Browns después de guiar el domingo a Cleveland a un triunfo por 24-10 sobre los Raiders, en el que escribió un poco de historia. Sanders, quien completó 11 de 20 intentos para 209 yardas y un touchdown, se convirtió en el primer quarterback de Cleveland en conseguir un triunfo en su primer inicio desde Eric Zeier en 1995.