Un cuarto de siglo después, Garbey dijo a USA Today que tuvo que intentar varias veces sumarse a la flotilla.
“Las primeras tres veces me reconocieron y me dijeron que eso no era para mí”, comentó. “La cuarta, el tipo me reconoció también, pero me dijo, ‘¿así que te quieres ir? Pues vete al diablo’”.
LOS JUGADORES DE LA SELECCIÓN
La llegada de desertores cubanos se disparó en 1991, cuando el pítcher René Arocha, que estaba en Estados Unidos con la selección isleña, abandonó la delegación en un aeropuerto de Miami. El talentoso paracorto Rey Ordóñez, por su parte, escaló un cerco cuando dejó el equipo nacional en los Juegos Mundiales Universitarios de 1993 en Buffalo, estado de Nueva York.
El lanzador Rolando Rojo vino a Georgia con la selección olímpica cubana en 1996 y se escapó de un hotel. Reapareció en Miami y participó en el Juegos de Estrellas de 1998 con la camiseta de Tampa Bay.
LOS HERMANOS HERNÁNDEZ
La selección cubana se entrenaba en México en 1995 cuando Liván Hernández se escapó del hotel y viajó en avión a Venezuela. Dos años después, era el jugador más valioso de la serie mundial con los Marlins de la Florida.
A su medio hermano Orlando Hernández lo marginaron de la pelota cubana tras la partida de Liván, pero pudo escaparse con un pequeño grupo en una embarcación en diciembre de 1997. Llegó a las Bahamas y terminó firmando con los Yanquis. Se coronó tres veces campeón con los Yanquis y también ganó una serie mundial con los Medias Blancas, en el 2005.
LA ODISEA DE PUIG
Puig pudo irse de Cuba en el 2012, después de varios intentos fallidos. Fue sacado de la isla por traficantes asociados a una banda mexicana de traficantes de drogas, según testimonio prestado en un juzgado.
El astro de los Dodgers dijo el miércoles en un comunicado que le alegraba saber que en el futuro los peloteros cubanos no tendrán que sobrellevar ese tipo de odiseas para salir.