Previo al encuentro, Blanco recibió un reconocimiento por el triunfo en la Copa Confederaciones de 1999 ante los cariocas. Motivado y emocionado por volver a pisar el césped del Coloso de Santa Úrsula, mostró destellos de su talento en la cancha.
En cada ataque, como en sus mejores años, lideró la ofensiva del Tricolor con pases precisos a los delanteros, aunque estos no lograron definir ante la seguridad de Julio César.
Pese a no correr al mismo ritmo que sus compañeros, Blanco pidió constantemente el balón por ambas bandas, recibiendo como recompensa el aplauso de la afición.
El nacido en el barrio de Tepito (centro de la Ciudad de México) tuvo un par de ocasiones claras en la primera parte, pero no consiguió marcar debido a la destacada actuación del exportero del Inter de Milán. Luego de 25 minutos en la cancha, Cuauhtémoc fue sustituido para darle ingreso a Adolfo Bautista.