BOSTON.- El presidente de operaciones de baloncesto de los Celtics, Brad Stevens, y el propietario del equipo, Bill Chisholm, quieren dejar clara una cosa: la decisión de traspasar al habitual All-Star Jaylen Brown no se tomó a la ligera.
Pero, desde su perspectiva, era necesaria para darle a la franquicia la flexibilidad que necesita para competir en el cambiante panorama de una NBA en la que gestionar el balance financiero del equipo será más importante que retener a múltiples estrellas formadas en casa con contratos costosos.
Dicho esto, Stevens manifestó el lunes que es plenamente consciente de las críticas que rodean a la directiva de Boston tras su sorprendente decisión de la semana pasada de traspasar a Brown al rival de división de los Celtics, los 76ers de Filadelfia, a cambio de Paul George y múltiples selecciones del draft.
“Cuando Jaylen y yo nos sentamos a principios de junio y hablamos sobre un posible futuro en Boston y en otros lugares, le dije que si alguna vez traspasábamos a Jaylen, sería un día triste para mí en lo personal. Y, sin duda, las emociones que todos hemos sentido... sí creo que somos empáticos y lo entendemos. Esto es algo realmente difícil”, dijo Stevens.
Difícil, pero también lo que Stevens indicó que la directiva, en conjunto, consideró vital para la capacidad de los Celtics de competir de aquí en adelante, pese a venir de dos temporadas consecutivas con más de 50 victorias en fase regular tras su campeonato de la NBA de 2024.