LAUSANA.- La Federación Europea de Aficionados de Futbol (ESF) denunció a la FIFA ante la Comisión del “Viejo Continente” por el “abuso de su posición monopolística” en la venta de entradas para el Mundial 2026.
La ESF, que ya había denunciado sin éxito los precios “exorbitantes” de las entradas para la Copa del Mundo prevista en Estados Unidos, Canadá y México, reclamó ahora que la FIFA abandone sus procedimientos “opacos e injustos” en la venta de las localidades.
La presentación de la ESF cuenta con el respaldo de Euroconsumers, una organización que representa a los consumidores de todo el “Viejo Continente”. Ya a mediados de diciembre pasado, la ESF había instado a la FIFA a “iniciar consultas” hasta encontrar una “solución que respete la tradición, la universalidad y el significado cultural de la Copa del Mundo”.
Según se lee en un comunicado, la ESF se posiciona ahora en virtud del derecho de la competencia europeo, argumentando que la FIFA ha “utilizado” su monopolio en la venta de entradas “para imponer condiciones a los aficionados que jamás serían aceptables en un mercado competitivo”.
La ESF y Euroconsumers instan a la Comisión Europea a que ordene a la FIFA que “congele los precios” a los niveles anunciados en diciembre pasado para la próxima fase de venta en abril y que publique el número de entradas restantes en cada categoría para el Mundial 2026 “con al menos 48 horas de antelación”.
En su denuncia, la ESF y Euroconsumers citan “seis abusos específicos”, empezando por “precios exorbitantes, superiores a los de ediciones anteriores y que superan las propias estimaciones de la FIFA”. Según ESF y Euroconsumers, las entradas más baratas para la final del Mundial 2026 actualmente cuestan a partir de 4.185 dólares (3.609 euros), o sea, “más de siete veces” respecto del precio del Mundial de Qatar 2022.
Asimismo, denunciaron la “publicidad engañosa” de una entrada para la fase de grupos con un precio de 60 dólares (51,82 euros), que “prácticamente se agotó antes de que saliera a la venta para el público general”, así como la “política de precios dinámicos sin control”.
Por último, según ESF y Euroconsumers, las normas de venta son poco transparentes porque “la ubicación de los asientos, la disposición del estadio e incluso los equipos que jugarán no están garantizados en el momento de la compra”. Ambas organizaciones también lamentan el uso por parte de la FIFA de “técnicas de venta agresivas” y el beneficio derivado de la posible reventa de entradas mediante la aplicación de una comisión del 15%.