Los Dolphins buscan su primer inicio de 4-0 desde 1995 gracias a la segunda defensiva más oportunista de la liga, con ocho intercambios de balón, y a un ataque eficiente de la mano del quarterback Ryan Tannehill, quien ha lucido en su reaparición tras ausentarse toda la campaña anterior por una lesión de rodilla.
Hay un antecedente alentador: Nueva Inglaterra no ha caído en casa ante los Dolphins desde 2008. Pero hay también presión: no puede darse el lujo de rezagarse a tres juegos de la cima divisional tan temprano en la temporada.