Donovan Carrillo deslumbra a ritmo de Presley en la final

Igualó su mejor actuación en los JO de Invierno y quedó en el lugar 22

En la pista de hielo de Milán, Donovan Carrillo volvió a demostrar que su historia está hecha de sueños y valentía. Tras saludar al público con un traje negro que reflejaba su energía y carisma, el patinador se adueñó del escenario.
Con una sonrisa amplia y bajo el ritmo inmortal de Elvis Presley, Carrillo inició una rutina diseñada por el reconocido coreógrafo Benoit Richard. Cada movimiento, cargado de emoción y precisión, estuvo dedicado a su abuela materna, quien siempre guardó un cariño especial por aquellas melodías que marcaron su época.
Carrillo, quien vivía su segunda final en la máxima justa, fue el segundo en salir para mostrar al mundo en cuatro minutos el crecimiento que ha tenido en los últimos años, un proceso que lo convirtió en referente no solo de México, sino también de toda Latinoamérica.
Desde el primer movimiento, el mexicano contó con el respaldo incondicional de los aficionados nacionales, que una vez más llenaron el inmueble para ver al tapatío inspirar y tratar de poner la bandera en lo más alto.




Fotos: AP

La presentación del tapatío de 26 años comenzó con saltos triples y dobles que marcaron el tono de una coreografía desplegada por toda la pista. En pocos minutos, Carrillo conquistó al público con su concentración y la sonrisa que lo ha acompañado desde los ocho años, cuando inició su carrera.
La rutina impecable y, con apenas mínimos errores, se convirtió en la mejor de su temporada y en una muestra clara de su evolución como patinador.
Al concluir, Donovan besó la pista como gesto de gratitud, levantó los brazos y recibió el reconocimiento de sus entrenadores.
El jurado le otorgó una puntuación de 143.50 en su programa libre y un acumulado de 219.06, cifras que reflejaron la calidad de su desempeño y lo consolidaron como uno de los protagonistas de la final en Milán-Cortina 2026.

Iguala su mejor actuación en los JO de Invierno
La luna y el hielo de Milán fueron testigos de una noche que quedará grabada en la memoria del deporte mexicano.
Donovan Carrillo, en su segunda final olímpica, dejó atrás los temores y se entregó con pasión a cada movimiento.
Su sonrisa constante y el beso a la pista, al concluir reflejaron no sólo gratitud, sino también la certeza de haber cumplido un sueño largamente acariciado.
El programa del tapatío estuvo lleno de saltos cuádruples y triples que arrancaron ovaciones inmediatas. Su desempeño superó las expectativas y lo llevó a mejorar la posición obtenida en Beijing 2022, al escalar hasta un digno lugar número 22.
Ese resultado confirmó que Carrillo no sólo representa a México, sino que se ha convertido en un referente latinoamericano dentro del patinaje artístico.
El jurado le otorgó una puntuación de 143.50 en su programa libre y un acumulado de 219.06, cifras que reflejaron la calidad de su desempeño y lo consolidaron como uno de los protagonistas de la final en Milán-Cortina 2026.
Más allá de las cifras y las posiciones, la actuación de Donovan transmitió un mensaje de perseverancia y orgullo nacional.
Cada giro y cada salto fueron acompañados por el aliento de los aficionados mexicanos presentes en el recinto, quienes con banderas y cánticos reforzaron la conexión entre el patinador y su país.
En Milán, Carrillo demostró que los sueños pueden alcanzarse con disciplina y pasión, dejando una huella imborrable en la historia olímpica.
"Es algo mágico, he disfrutado de inicio a fin cada rutina. Tener a mi familia aquí es algo histórico para México. Han sido dos años de entrenamiento en Canadá y todavía hay mucho Donovan para representar al país", expresó con emoción.