Edmundo Mosqueda Durán, Un Polifacético Y Ejemplar Potosino

A los 82 años de edad mantiene un espíritu jovial y una actitud altamente positivista

En estos tiempos, es difícil encontrar no solo en el deporte potosino, sino en la vida productiva de una ciudad, un personaje tan celebre y polifacético, cuya vida es admirablemente ejemplar, como es el caso de Don Edmundo Mosqueda Durán, que a los 82 años de edad mantiene un espíritu jovial y una actitud altamente positivista.

Abogado de profesión, deportista por naturaleza, escritor y compositor por afición, hombre de gran sensibilidad humana, siempre al servicio de sus semejantes, Mosqueda Durán nació un 20 de noviembre del año 1938, por lo que se encuentra próximo a cumplir 82 fructíferos años de vida, dice haber nacido en el popular barrio de San Miguelito, “A las cinco de la tarde, en el aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, sin la asistencia de un médico o una partera”, apunta Don Edmundo.

El primer deporte que practicó fue el fisicoculturismo en el año 1955, en el gimnasio llamado Débiles y Poderosos, a donde acudió con la firme idea de hacer ejercicio y mantenerse saludable, tres años después, en 1958, a los 20 empieza a practicar el ciclismo, inspirado en los grandes ciclistas potosinos, como Pancho Covarrubias, Felipe Liñán y Mauricio Mata, entre otros de aquella época, participando en la categoría de turismeros en bicicletas sin cambios de velocidades.

Fue hasta 1984, a los 46 años de edad, cuando a don Edmundo le atrajo sobremanera el atletismo, que empezó a practicar en la categoría masters o veteranos, alcanzando en sus primeras competencias, medalla de bronce en pruebas de lanzamientos.

Es en la disciplina del atletismo, en la que ha logrado sus mejores éxitos dentro del deporte. Durante 43 años lo practicó, compitiendo en campeonatos municipales, estatales y nacionales de masters, y fue en el 2017, el último campeonato en que participó, consiguiendo ganar durante su trayectoria, dos medallas de oro en los años 2010 y 2017 en las pruebas de 10 mil metros planos y 80 metros con vallas, respectivamente, en la justa nacional.

Así mismo en los años 2004 y 2010 en Puebla y en la CDMX, conquistó medallas de plata en las pruebas de 10 mil metros planos y en el lanzamiento del disco, y tres más de bronce la primera en el 2010 en CDMX y otras dos en lanzamiento del disco y el martillo en el 2017, año en que se decidió dejar las competencias nacionales.

Mientras competía en el atletismo, Don Edmundo nunca se alejó de otra de sus grandes aficiones y pasiones, como es el ciclismo, pues cada año viajaba 211 kilómetros a San Juan de los Lagos, Jal, y en algunas otras ocasiones de Ciudad Valles a la Basílica de Guadalupe en la capital del país, independiente de qué a nivel competitivo, en 1997 participó en la Vuelta del Mar corriendo 8 etapas, mientras que en ese mismo año cubrió la ruta completa de Guadalajara a Puerto Vallarta. Es tal su afición por el deporte de las bicicletas, que fue presidente de la Liga Ciclista San Luis Rey, en el año 2000.

Desde hace 46 años, Don Edmundo radica en Ciudad Valles, donde es ampliamente conocido y reconocido por sus obras altruistas en beneficio de sus semejantes, principalmente de las personas invidentes o que tienen algún problema de la vista, realizando maratones de resistencia en bicicleta hasta por 72 horas, con el fin de recolectar dinero y apoyar económicamente a personas de bajos recursos, para intervenciones quirúrgicas de trasplantes de córneas, logrando beneficiarlos, a tal grado que uno de ellos recuperó la vista de un ojo. Tiene pensado a futuro realizar otro maratón a favor del joven invidente Jorge Alvarado.

En la llamada puerta grande de la huasteca como se le conoce a Ciudad Valles, Don Edmundo es todo un personaje y una celebridad, ha destacado por su servicio a la ciudadanía no solo con obras altruistas, sino porque es el autor del himno a Valles, también hace 4 años esculpió en madera de cedro, el escudo de armas de ese municipio, de un tamaño de 1.80 de altura.

También, ha sido director del CONALEP y catedrático por muchos años en la Escuela Preparatoria de Ciudad Valles, su tierra adoptiva, que le ha inspirado para escribir una novela en el año 2016, que lleva por título, “El cortador de caña de azúcar”, como un homenaje a los hombres huastecos que se dedican a este oficio. Mosqueda Durán dice que, “la novela es una obra que contiene drama, acción y suspenso, basada en la historia de finales del siglo XX, como un reconocimiento a los cortadores de la caña de azúcar, que durante muchos años ha sido el sostén económico de la región”.

Don Edmundo Mosqueda Durán, toda una celebridad, reconocido y apreciado por su honestidad, rectitud y trabajo, un hombre sencillo productivo y ejemplo para las nuevas generaciones, no solo de Ciudad Valles, sino de todo el estado, suele vérsele en las calles de su tierra adoptiva o en la capital potosina, pedaleando su bicicleta de manera incansable, porque como él lo dice acertadamente, “El cuerpo y la mente necesitan ejercitarse siempre, para ser útiles a la sociedad”.