El ‘dios del cuádruple’, Ilia Malinin cae 2 veces

MILÁN.- La sensación estadounidense del patinaje artístico Ilia Malinin sufrió dos caídas en un desastroso programa libre que lo hizo desplomarse hasta quedar fuera del podio en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina la noche del viernes, lo que permitió a Mikhail Shaidorov darle a Kazajistán una sorprendente medalla de oro.

Malinin, que lideraba con un margen cómodo tras el programa corto, solo tenía que ofrecer una actuación mediocre para sumar el oro individual al oro que ganó en la prueba por equipos. En cambio, el patinador de 21 años trataba de contener las lágrimas después de una de las peores noches de su carrera, una que dejó a un público repleto de estrellas dentro de la Milano Ice Arena sentado en un silencio atónito. “Lo arruiné”, admitió Malini. “Eso es, lo primero que se me vino a la mente”.

Shaidorov terminó con un récord personal de 291,58 puntos para darle a su país su primera medalla de oro en unos Juegos de Invierno, mientras Yuma Kagiyama obtuvo su segunda plata olímpica consecutiva y su compatriota japonés Shun Sato se llevó el bronce.

Y luego estuvo Malinin, hundido en el octavo puesto. Terminó con 264,49 puntos, poniendo fin a una racha de más de dos años sin perder que abarcó 14 competiciones completas, incluidos los dos últimos campeonatos mundiales, que ganó con facilidad.

“Honestamente, sí, no me lo esperaba”, comentó. “Sentí que llegaba a esta competencia muy preparado. Me sentía listo al salir a ese hielo. Creo que quizá esa pudo haber sido la razón: tenía demasiada confianza”.

Gran parte del recorrido de Malinin en Milán había sido algo extraño.

Kagiyama lo superó en el programa corto de la prueba por equipos y, más tarde, Malinin reconoció que la presión de competir en los Juegos Olímpicos había empezado a afectarle. 

Y todavía no era del todo el patinador dominante de siempre pese a una victoria cara a cara sobre Sato en el programa libre por equipos, que aseguró la segunda medalla de oro consecutiva para los estadounidenses en la prueba.

Pero para cuando llegó su programa corto individual la noche del martes, el descaro intrépido y la energía inigualable de Malinin habían regresado.