ATENAS.- Con sufrimiento, porque es parte del pragmatismo de José Mourinho, el Real Madrid venció (2-3) al AEK Atenas y sumó su cuarto triunfo al hilo en la Champions League.
El equipo merengue, jornada a jornada, sigue demostrando por qué esta es su competición preferida. Cuando parecía que no saldría con vida de su visita a Grecia, aparecieron dos de sus máximos referentes en el campo para cambiar el rumbo del partido.
En menos de 15 minutos, Kylian Mbappé (78’) y Federico Valverde (92’) marcaron diferencia y encaminaron el agónico triunfo del conjunto madridista.
Una derrota ante la modesta escuadra griega no estaba presupuestada por nadie, por lo que hubiera sido bastante sorpresiva, pero se estaba dando.
Con un golazo, Aboubakary Koita (12’) abrió rápidamente el marcador en el Allwyn Arena. Nadie, ni siquiera el delantero mauritano podían creer lo que estaba pasando en Atenas.
Sin embargo, la reacción del Real Madrid no tardó en llegar. Jude Bellingham (32’), también con una gran definición, igualó el marcador y devolvió la tranquilidad a todos los merengues.
Hasta que Stavros Pilios aprovechó una mala marcación en la zaga madridista y recuperó la ventaja para los locales (75’). El reloj continúo su curso y el momento favorito del Rey de Europa se acercaba. Cuando restan menos minutos, es cuando este equipo se vuelve más peligroso y suele resolver los partidos.
Primero Mbappé y luego Valverde se encargaron de poner las cosas en su lugar. Apagaron la ilusión del AEK Atenas, que resistió lo más que pudo.
El misticismo que rodea a este equipo al Real Madrid sigue sin tener explicación, pero sigue siendo el factor que le permite salir avante de momentos complicados en la Champions League.
El equipo de Mourinho se mantiene imbatible en “su” torneo y está firme en la lucha por el superliderato. No es vistoso, pero tampoco es cuestionable.