No sólo en México hay “transas”. Esa plaga inunda nuestro atribulado planeta como uno de los problemas que más sufre la humanidad. Y si se trata de compañías ”aseguradoras” ¿quién nos asegura que no pertenecen a ese flagelo universal?
Lea usted lo que está pasando con las viudas de aquellos jugadores del club Chapecoense, muertos en el accidente aéreo cuando viajaban a Medellín a cumplir con el compromiso de la final de ida de la Copa Sudamericana de Futbol. A esas mujeres, sus familias, que quedaron desamparadas porque quien proveía el sustento fue víctima de la fatalidad ¡no les han pagado la indemnización! Y ya son casi tres años de su lucha por obtenerlas de acuerdo con la ley. El fatal accidente ocurrió el 28 de noviembre de 2016.
Tres años y la empresa “transa” que aseguró en una considerable cantidad de dólares la vida de los infortunados deportistas, pretende pagar muchos millones de dólares menos. Ahora las viudas de los 19 futbolistas, enderezan su lucha en la londinense capital de la rubia Albión, en demanda de justicia.. Sospechosamente, la compañía AON “bajó” de 300 a 25 millones de dólares la cantidad asegurada, días antes del accidente. Qué casualidad. Si al Chapecoense le hacen esto, me pregunto: ¿Ya les habrán pagado a los otros 52 pasajeros que viajaban en la nave fatal?
¿Y qué habrá pasado con el seguro de vida de otros futbolistas que han perdido la vida en accidentes aéreos? Investigué para detallar otros desgraciados hechos en la aerotransportación:
El más reciente, el del argentino Emiliano Salah, muerto cuando viajaba hacia Cardiff, de Gales y su avioneta cayó al Canal de la Mancha. Su antiguo club demanda el pago del pase de Emiliano, por varios millones de dólares. ¿Y su seguro de vida, ya fue pagado a sus familiares?
Hay muchos otras tragedias aéreas en la historia del futbol mundial. Recuerdo aquella que enlutó al Torino italiano, cuando el avión en que viajaba el equipo el 14 de mayo de 1949. Dieciocho jugadores perdieron la vida, al estrellarse su avión en la Basólica de Superga. Fue una de ls noticias más impactantes en el universo futbolero de aquellos años, pues nunca antes había ocurrido un accidente de semejantes características.
¿Otro? Ocho jugadores del Manchester United perecieron cuando el avión en que viajaban a Munich, se vino abajo sobre el aeropuerto de esa ciudad el 6 de febrero de 1958. Uno de los muertos fue el gran Duncan Edwards, seleccionado inglés, mientras que el notble Bobby Charlton sólo sufrió lesiones y quien a través de los años fue uno de los seleccionados ganadores de la Copa del Mundo de 1966 efectuada en territorio inglés.
En la historia de los accidentes aéreos futboleros, se consigna que el entrenador del ManU, Matt Busby, también resultó herido pero pudo reponerse de sus lesiones y reconstruir al relevante club. En 1968 ganó la Eurocopa. Cosas trágicas y grandes también, en el sorprendente juego del hombre. Del pago de los seguros de vida, mejor ahí la dejamos.
Pero hay más. El 2 de abril de 1961 se estrelló el avión que transportaba al equipo Green Cross, de Chile en el cual perecieron ocho jugadores y dos miembros del cuerpo técnico.
Y el 8 de diciembre de 1987, ora tragedia para el futbol sudamericano. El equipo Alianza de Lima perdió a 16 de sus jugadores cuando el avión en que viajaban se estrelló en aguas del Océano Pacífico. Allí murió también el entrenador.
Una de las más grandes tragedias aéreas en América del Sur, ocurrió el 17 de mayo de 1980, al precipitarse a tierra el DC-8 de Surinam Airways, en Paramaribo. Murieron allí 174 personas, entre ellas 15 futbolistas holandeses nacidos en Surinam.
Así las cosas hasta el martes próximo, D.M. Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com