El “eeeh, puto” y las vuvuzelas
Que sí va, que no va, pero de ser esto último, falta hará ¡claro que mucha falta hará! pues Rafa Márquez es un referente de la Selección Mexicana de Futbol y quienes amamos este gran deporte universal, tenemos la esperanza de que el gran “káiser” michoacano y defensor de la Furia Rojinegra, sea convocado para competir por quinta ocasión en su carrera, en un Mundial, el de la helada Rusia.
“Está en veremos”, dicen los comentaristas especializados cuando hablan frente a los micrófonos y cámaras televisivas. Aunque Rafa no tiene la envidiable movilidad de aquellos años, su experiencia en la defensa de equipos tan exitosos como Mónaco y Barcelona lo convierten en un defensa muy necesario para la causa mexicana, pues su ubicación es, simplemente, sensacional.
Sus pases trazados como con tiralíneas, pueden ser de alto valor para el ataque azteca cuando enfrente el Tri al endiablado equipo germano, el solvente rival que le ha tocado e la Copa rusa. Pero no sólo sus pases son acertados, sino también sus remates en la portería contraria, cuando se va alegremente al ataque.
Recuerdo aquel gol anotado a los morenos sudafricanos, cuando el Tri navegaba con un marcador adverso de 1-0, en el partido inaugural. Ellos eran los anfitriones de aquel inolvidable y ruidosísimo Mundial efectuado en Sudáfrica en 2010. ¿Recuerdan ustedes las vuvuzelas? Sí aquellas cornetas de plástico que llevaban los aficionados y ensordecían el juego para convertirse en un temible “jugador 12” apoyando de cualquier manera a su selección. Vuvuzla es aceptada como “baño de sonido” y su nota es si bemol. Puede causar problemas severos en la audición, si su sonido es multiplicado, como en el Mundial sudafricano.
Tal vez ese abrumador ruido ha sido más atentatorio que el “eeeh, puto” surgido en las tribunas de los estadios mexicanos justo cuando el portero rival despeja con sólida patada el balón hacia el campo contrario. Pero los directivos de la FIFA nunca sancionaron a la Federación de Sudáfrica como lo han hecho con la Federación Mexicana de Futbol, la cual ha tenido que desembolsar importantes cantidades de dinero merced a esas drásticas medidas de los “mandamás” del balompié mundial.
Pero recordemos un poco ese juego entre México y Sudáfrica:
Era el juego inaugural y el Tri saltaba a la cancha marcado ligeramente favorito sobre los sudafricanos. Férrea era la lucha pues los morenos utilizaban todos sus recursos para darle el triunfo a sus millones de partidarios en todo el país.
Un sorpresivo gol anotado por Siphiwe Tshabalala clavaba un rejón en la preocupación de los mexicanos en el minuto 50, a pesar de los heroicos esfuerzos defensivos de los nuestros.
Los minutos pasaban inexorablemente, pero la reacción mexicana rindió sus frutos ocho minutos después, cuando los aztecas se lanzaron al abordaje de la portería rival.
Un ataque bien llevado para un pase hacia el segundo poste. Allí cerró la pinza el gran Kaiser Márquez y ¡goool! del empate, tan merecido como anhelado. En sus siguientes partidos, el Tri derrotó a Francia 2-0 pero perdió ante Uruguay 1-0. Sin embargo, accedió a la siguiente fase.
Lástima que en el duelo en los octavos, una jugada en clarísimo fuera de lugar, diera la ventaja a los argentinos sobre el Tri. La portería fue encomendada al portentoso Óscar “Conejo” Pérez, guardameta favorito del técnico Javier “Vasco” Aguirre.
México no pudo alcanzar el quinto partido, aunque su participación fue más que aceptable.
¿Y Omar Govea y Daniel Hernández “El Burrito”? Dos potosinos que luchan por integrarse a la plantilla definitiva del impredecible “técnico de las rotaciones”. Tal vez hoy tengan la oportunidad de demostrar su calidad al efectuarse el duelo amistoso entre México y Croacia.
Sería un precedente extraordinario que ambos fueran tomados en cuenta para jugar en Rusia.
Hasta el martes próximo, DM.
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