CUIDADO CON LAS LESIONES
Estamos a 37 días del Mundial ruso y la lista de los seleccionados es mantenida en secreto. Australia ya sabe que jugadores la representarán en el máximo evento del futbol mundial, pues ayer anunció los nombres de sus futbolistas.
¿Y México, cuándo? Cuando el inefable técnico de las increíbles rotaciones lo anuncie, así que seguiremos en ascuas, esperando su decisión. Deseamos que los dos potosinos que han jugado en el Tri, Omar Govea y Jorge Hernández “El Burrito”, sean tomados en cuenta por el señor Osorio, pues han demostrado que tienen calidad suficiente para representar al futbol mexicano en la ¡brr! helada nación del señor Putin.
Y también el deseo ferviente de que quienes tengan la preferencia del técnico colombiano, no se lastimen en vísperas de la Copa, como ya pasó con:
El “Abuelo” Francisco Javier Cruz, más potosino que los peyotes del norteño Cedral, cumplió como los buenos, anotando el gol que le dio el pase al Mundial de Estados Unidos, a nuestra titubeante Selección. El juego fue en Canadá, pero nuestro jugador consentido se lesionó al momento de anidar el balón en la valla canadiense y… ¡no pudo asistir a la Copa de 1994!
Muchos jugadores han anhelado llegar a la Selección de su país para jugar una Copa Mundial. Pero la “mala pata” se interpuso y truncó todos sus sueños. En México, otros dos casos muy notorios, a saber:
Era el mejor mediocampista surgido en nuestro futbol en muchos años. Fino, efectivo, creativo, considerado un verdadero “crack” en quien habían sido depositadas las esperanzas de que el futbol mexicano trascendiera en un Mundial. ¿Su nombre? Alberto Onofre Cervantes, el inolvidable futbolista nacido en la Perla Tapatía y campeón con el Chiverío en la temporada 1969-1970.
Practicaba con denuedo, como todo profesional del futbol, pero a cuatro días de iniciar el Mundial de 1970 ¡zas! el destino lo trataba injustamente, pues en la práctica del Seleccionado mexicano, una entrada fuerte del defensa Juan Manuel Alejándrez le causó severa lesión en tibia y peroné que lo marginó del torneo más importante de su vida.
Un “crack” reducido a la impotencia, un extraordinario jugador que nunca pudo recuperar su extraordinaria calidad pues el destino le había jugado una mala pasada. Cosas que tiene el futbol, amigos lectores. Tras su recuperación, Onofre jugó un par de temporadas más, pero su condición física ya no fue la misma y se vio obligado a retirarse del futbol cuando apenas cumplía los 27 años de edad.
¿Otro? Ese chihuahuense de 1.68 metros de estatura llamado Luis Arturo Montes Jiménez y apodado “El Chapo”. Nació el 15 de mayo de 1986, justo el año en que se efectuó aquel Mundial para el olvido pues nuestro Tri sucumbió feamente en Argentina, ante la Selección de Alemania 6-0, ante los tunecinos 3-1 y ante Polonia 3-1.
“El Chapo” sufrió una severa lesión casualmente como Onofre, de tibia y peroné, poco antes de que se efectuara el Mundial en la tierra de los mejores futbolistas del mundo, Brasil. Su hospitalización fue prolongada y, desde luego, el dolor moral por perderse la oportunidad de jugar la Copa del Mundo, fue difícil de sacudir.
Montes pasaba por su mejor momento futbolístico y se esperaba mucho de él para darle al Tricolor grandes satisfacciones, pero el destino, ah negro destino, le negaba la oportunidad de trascender en el escaparate futbolero más importante del mundo.
Se acerca el Mundial de Rusia y la Selección de México enfrentará con todo lo que tiene a los campeones del torneo anterior, los difíciles alemanes, a las torres suecas y a los sorprendentes coreanos, en la etapa inicial.
Ojalá y que ninguno de los seleccionados sufra una decepcionante lesión, pues no es deseable que sus sueños sean frustrados por un accidente en las canchas. Esperemos un accionar satisfactorio de nuestros seleccionados… aunque las criticables e increíbles “rotaciones” de Juan Carlos Osorio, su entrenador, pongan en duda el resultado de los compromisos iniciales en territorio ruso.
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