El Pibe en pulso

IN MEMORIAM

El Maratón, de los Barrios fue idea del gran Raúl Sánchez Maya, quien durante sus años de periodista fue jefe de la sección deportiva del periódico de Villerías.

Un evento atlético especial casi sin ningún apoyo, como siempre, de las autoridades deportivas, pero Sánchez Maya lo organizó con ese dinámico entusiasmo que siempre fue su característica personal. 

Los cronistas deportivos en los viejos tiempos escaseaban.  Recuerdo que en los dos rotativos que nos daban la información, laboraban Raúl Sánchez Maya, J. Ascensión Espinosa, Pepe Covarrubias y Charlie López Alonso; Angelillo Vázquez, la “Colasa” Díaz de León, Rubén Téllez y Jesús “Chucha” Blanco.

¿Quiénes informan del deporte en nuestros días? ¡Un titipuchal de jóvenes que han inclinado su carrera periodística a las hazañas deportivas del hombre! Convoque usted a una rueda de prensa y van más cronistas que invitados especiales de los organizadores. Y esto me agrada sobremanera, pues la crónica deportiva dejó de ser información “de segunda” para convertirse en artículo periodístico ¡de primer nivel!

Nuestro personaje de hoy, el gran Sánchez Maya, infortunadamente tuvo poco años para ejercer su noble misión, pues un accidente en la carretera San Luis-Aguascalientes, truncó sus ilusiones juveniles, pues perdió la vida cuando junto a dos de nuestros compañeros, Pascual González y Agustín Arenas Monjarás, se dirigían a la capital hidrocálida como invitados al Baile del Periodista en aquel infausto noviembre de 1956.

Una pérdida lamentable, pues Raúl no sobrevivió a la volcadura de aquel vehículo gentilmente aportado por don José Antonio Zárate, contador del periódico, quien con toda la buena fe daba a nuestros compañeros la oportunidad de ir a gozar de las delicias del baile organizado por los colegas hidrocálidos.

Una peligrosa curva se interpuso en el camino de nuestros amigos. Con la complicidad de la noche oscura y el imponente silencio sólo interrumpido por el ruido del vehículo, la tragedia engullía a los viajeros.

Un grito desesperado sacó de su somnolencia a Pascual y a Agustín. Sánchez Maya exclamaba: “¡Nos volcamos… nos volcamos”! Y la camionetita abandonó ruidosamente la cinta asfáltica y volcó. Pascual sufría un terrible golpe en pleno rostro y de su boca brotaba la sangre, incesantemente. Las lesiones de Agustín, el fotógrafo, no fueron tan severas como las de González, pero… ¿En dónde está Raúl?

En la profunda oscuridad buscaban al compañero. Nada, ni una respuesta, hasta que mucho tiempo después, descubrieron a Sánchez Maya, arropado por su propia sangre, allí entre las piedras y los arbustos. Pero de su boca ya no salió una respuesta, ni una sola palabra, pues su ida se había escapado.

La noticia del accidente llegó a los medios periodísticos de San Luis y una profunda pena sobrecogió a todo el personal del diario. Raúl había muerto y en nuestro medio de trabajo también moría una parte de nosotros.

Se había ido uno de los más entusiastas cronistas de aquella gran plantilla de periodistas, pero su labor en pro del deporte, con sus informaciones veraces, oportunas, siempre bien intencionadas, dejó una gran lección para la gente que luego vino a continuar su misión.

Lo recuerdo ahora como si ayer me hubiera despedido de él al dejar mi amada redacción para ir a casa a disfrutar del descanso tras las largas horas de trabajo periodístico. Yo era el más joven de la Redacción y siempre estuvo aconsejándome sobre cómo reportear, cómo redactar, cómo hacer una entrevista.  Él recibió el fruto de mi primer trabajo periodístico, cuando junto con el “Chato” Isaac M. Delgado, hice una memorable entrevista al campeón gallo Raúl “Ratón” Macías.

Tiempos felices para recordar, personajes que le dieron luz a mi incipiente trabajo en el periodismo, gente que se significó no sólo por su profesionalismo en su trabajo, sino en su noble y limpia amistad que me profesó cuando el Pibe irrumpía en las filas del periodismo.

El próximo día 27, Raúl cumpliría años. Lo recuerdo con profundo respeto, con gran admiración por su nobleza en el ejercicio del periodismo. A él se deben los esfuerzos trascendentales de poner en el plano relevante, la crónica deportiva.

Hasta el martes próximo, DM.

miguelmoramartinez@hotmail.com