SACRIFICADOS
Los días anteriores estuvieron plagados de hechos muy adversos al deporte, pues algunos buenos deportistas murieron, otros resultaron dañados severamente y algunos más fueron víctimas del vandalismo y de la maldita oleada delictiva que afecta al mundo entero.
Salir a la calle es prácticamente un reto. No sabe uno si podrá volver de una pieza al hogar, pues a la vuelta de la esquina somos acechados por quienes han renunciado al trabajo honesto para entregarse a delictivas actividades tras el dinero fácil, ese que se escapa como el agua entre las manos.
Un recuento de lo que ha sucedido en el universo deportivo y que nos deja con el alma adolorida porque seguimos haciéndonos eco del dolor del prójimo y hacemos patente nuestro sentir expresándolo públicamente en espera de que algo de nuestras buenas vibraciones lleguen hasta el seno de los familiares de quienes han caído víctimas del mundo criminal.
Mirsha Francisco Herrera Gastélum tenía un sueño que muy pronto podría hacer realidad. Juagaba como defensa y era muy destacado en las fuerzas básicas de los Dorados de Sinaloa. Pero un oscuro maleante no sólo le cortó sus aspiraciones, sino también le arrebató su joven y valiosa vida, al asestarle una puñada en el tórax, cuando intentó asaltar al jugador.
Mirsha no pudo superar la terrible lesión y murió irremediablemente en un hospital de Sinaloa. Una vida joven que fue arrancada inmisericordemente por un malviviente quien, por cierto, ya cayó en manos de la justicia.
En Sudáfrica, otro relevante futbolista, Marc Batchelor, fue asesinado. No se ha sabido por qué. En todo caso, no hay justificante alguno para cometer un asesinato y, sin embargo, en esta doliente humanidad hay muchos desalmados que no se tientan el corazón para asestar un mandoble o dispararle a gente indefensa para arrancarle la existencia. ¡Hijos de mi… arma!
La tragedia también ha impactado al mundo del boxeo, pues Maxim Dadashev, un ruso que apuntaba para ser un relevante campeón superligero, sufrió tremenda golpiza a manos del boricua Subriel Matías, durante un combate efectuado en Maryland.
Fueron tan graves las lesiones sufridas, que Dadashev fue llevado urgentemente a un hospital para ser atendido por los médicos, pero no pudo recobrar el conocimiento y murió. ¿El réferi? Pudo haber intervenido para parar la masacre, pero dejó continuar el pleito hasta el undécimo giro.
Su palmarés era envidiable, pues no había sido derrotado en 13 riñas, de las cuales había ganado por KO en once ocasiones. A los 28 años de edad, el ruso se extinguía en aras del boxeo mal entendido. Sus preparadores tuvieron que parar el combate al ver la tremenda golpiza sufrida por su pupilo.
Otro joven, en este caso el argentino Hugo Santillán, perdió su último combate ante la muerte, pues tras cinco días de coma profundo, falleció en un hospital de Buenos Aires. Había perdido en el ring no sólo la pelea, sino también su joven salud, a causa de un insalvable traumatismo craneal. Tenía escasos 23 años de edad.
Un gran deportista, el australiano Peter NacNamaram puso fin a su ciclo vital, al fallecer a los 64 años, en su casa en Alemania.
Mac fue un sólido tenista, ganador de dos Grand Slams en Wimbledon en 1980 y 1982, jugando como pareja de su compatriota Paul McNamee, también obtuvo el título del abierto de Australia en 1979. Ambos eran popularmente conocidos como los “SuperMacs”.
El tenis universal lamenta la muerte de Peter, pues tras su retiro a causa de una lesión de rodilla, a los 28 años, se convirtió en un gran entrenador. Tenistas como Mark Phillippousis, Grigor Dimitrov y Wang Oiang, supieron de la riqueza de sus enseñanzas.
En nuestra desarticulada sociedad mexicana, deportistas tan destacados como el gran César del Boxeo, JC Chávez, han sufrido atentados de los delincuentes. ¿Por qué? Porque los que no quieren ni saben trabajar con honestidad, ambicionan los bienes ajenos y esto tiene que parar. No podemos tragarnos los unos a los otros, en un canibalismo delictivo que a nada positivo conduce a nuestro país. ¿Estamos?
Tenía que decirse ¡y se dijo! Hasta el martes próximo, DM.
Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com