Carlos Cerrillo fue un extraordinario cartonista porque su ingenio lo llevaba más allá de la crítica política. Me refiero hoy a uno de sus cartones publicado en la prensa escrita potosina, con el tema de Centenarios. Usted sabe, un dorado Centenario cuesta 30,502 pesos y si lleva uno a cualquier banco, usted saldrá con los bolsillos repletos de devaluados pesos.
Cerrillo dibujó a un sonriente cliente bancario llevando en una silla de ruedas a su longevo familiar, quien seguramente tendría más de cien años y muy contento preguntó ante la ventanilla: “¿Aquí cambian centenarios?”
Cumplir cien años no es estar viejo, sino que es una bendición de Dios para quien puede llegar a tan insólita edad. Cien años y contando... como es el caso de don Ignacio Trelles, el viejo y colmilludo entrenador de futbol. Este singular personaje mexicano, nacido en la Perla de Occidente, acaba de cumplir su 103, aniversario... y sigue con su mente tan brillante como si el tiempo no mellara su longeva corona.
Hace dos años le dediqué unas líneas, como homenaje a su valía en el futbol, en la vida misma. Por eso hoy recuerdo aquella vieja columna, pues está más que actualizada para referirnos al gran estratega. Sale, pues, lo escrito el 1 de agosto de 2017.
“Dicen que los héroes mueren jóvenes y que los grandes personajes son tan longevos que bien pueden superar los cien años y no precisamente de soledad. Hoy escribo de dos relevantes figuras, una siempre ligada al deporte del hombre y la otra, al arte del dibujo y a la historieta.
Que cosas… don Ignacio Trelles Campos, nacido el 31 de julio de 1916, ayer llegó a la muy respetable edad de ¡101 años! Y su carácter jovial, alegre va acompañado de su extraordinaria mentalidad.
Don Nacho ha sido el técnico más exitoso en nuestro futbol, pues en su prodigioso palmarés tiene quince títulos nacionales e internacionales y ha tenido la responsabilidad de dirigir a equipos tan importantes como el Zacatepec, Cuautla, Marte, América, Toluca, Puebla, Cruz Azul, Atlante y Universidad de Guadalajara. Aparte, dirigió con mucho éxito al representativo nacional en dos Olimpíadas, la primera en Tokio 1964 y la segunda en México en 1968. Al Tri lo llevó a los Mundiales de Suecia en 1948, Chile en 1962 e Inglaterra en 1966.
Vaya historia de este gran profesional del futbol. Yo todavía no estaba en el proyecto de mis padres, cuando el señor Trelles ya había sido campeón de liga en las temporadas 1934-35, 1936-37, 1037-38 y campeón de la Copa México en 1934-35.
Tiene muchas cosas buenas que recordar, ahora que tiene tiempo para hacerlo. Ciento un años más los que se vayan acumulando. Ha sido ejemplar en su inigualable carrera deportiva como también en su admirable longevidad. ¿Qué podemos desearle a don Nacho en su 101 aniversario? Que Dios lo conserve muchos años más como uno de los grandes monumentos vivientes a la grandeza deportiva mexicana.
¿Y DON ÁNGEL MORA?
Hubiera querido conocerlo personalmente, pues aunque llevó el mismo apellido que el mío, nunca se presentó la oportunidad de hablar con él, de entrevistarlo y de contar a los lectores de sus grandiosas ideas para crear un héroe nacional en la historieta mexicana.
Ángel Mora falleció el viernes anterior a los 92 años de edad, tras de dejar una huella imborrable en la historieta gracias a su personaje de Chanoc, el nativo de Ixtac y ahijado del genial viejo bigotón Tsekub Baloyán, el dueño del sempiterno tufo a cañabar, aquella explosiva bebida que más que licor era fuego líquido.
El héroe y su padrino capitanearon aquel aguerrido equipo de futbol que encaró al conjunto de los caníbales Puk y Suk y hasta tuvieron un duelo con el mítico equipo Santos, en donde una figura legendaria, el Rey Pelé, apareció en la exitosísima historieta “de aquellos años”.
Millones de ejemplares eran vendidos cada vez que salía una nueva aventura de los personajes surgidos en Ixtac.
Don Nacho y don Ángel, que personajazos de este México tan ¿nuestro?
Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.
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