Boca Juniors y River Plate empataron 2-2 en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores, en una jornada vibrante en la que ambos clubes demostraron su jerarquía y mantuvieron la incertidumbre plena sobre quién ganará en el segundo y decisivo encuentro del 24 de noviembre.
Las 50 mil almas que colmaron La Bombonera se fueron con las ganas de celebrar un triunfo de su equipo y ahora se tendrán que resignar a ver la final del Estadio Monumental, la sede de River Plate, en sus casas o en bares, ya que por los riesgos de violencia en ninguno de los dos partidos se permitió el público visitante.
La tensión de la primera media hora del partido mutó a emoción a los 33 minutos, cuando Ramón “Wanchope” Ábila abrió el marcador en favor de Boca Juniors y La Bombonera estalló en un grito multitudinario de alegría.
Los festejos duraron poco y nada, ya que apenas dos minutos después Lucas Pratto igualó el marcador y amargó la incipiente fiesta que comenzaban a disfrutar los hinchas del club anfitrión.
Desde ese momento, el partido se puso en modo cardíaco y elevó la temperatura cuando, al cierre del primer tiempo, Darío Benedetto logró volver a poner en ventaja 2-1 al equipo xeneize.
A los 15 minutos del segundo tiempo, un trágico error de Carlos Izquierdoz, quien metió un gol en contra, permitió que River Plate empatara 2-2.
Con este resultado, los clubes arrancan el camino hacia la súper final del 24 de noviembre en el Monumental, igual que como llegaron hoy a La Bombonera, sin ventaja alguna, ya que los goles de visitante no computan doble.