MÚNICH.- Franz Beckenbauer, la leyenda del fútbol alemán, que llevó a su país a la conquista de la Copa Mundial como jugador y técnico y se convirtió en una de las personalidades más queridas en Alemania por su trato campechano, ha fallecido. Tenía 78 años de edad.
La familia de Beckenbauer anunció su muerte mediante un comunicado enviado a la agencia noticiosa alemana dpa y luego la federación alemana de fútbol la confirmó.
“Con profunda tristeza tenemos que anunciar que mi esposo y nuestro padre, Franz Beckenbauer, falleció en paz mientras dormía ayer, domingo, rodeado por su familia”, dijo la familia. “Les pedimos que nos permitan guardar luto en paz y que se abstengan de hacernos preguntas”.
El comunicado no mencionó la causa del deceso. El exastro del Bayern Múnich había padecido en años recientes de varios quebrantos de salud.
Como jugador y técnico, Beckenbauer fue una figura transformadora del fútbol alemán. Fue el capitán de la selección de Alemania Occidental que se proclamó campeona como anfitriona en el Mundial de 1974. También dirigió al equipo nacional que se consagró en el Mundial de 1990 tras derrotar a Argentina en la final — un momento simbólico para el país en medio de la reunificación, meses después de la caída del Muro de Berlín.
La muerte de Beckenbauer ocurre apenas dos días después del deceso de Mario Zagallo, el brasileño que fue el primero en ganar el Mundial como jugador y técnico, a los 92 años.
Beckenbauer fue pieza clave para que Alemania obtuviera la sede del Mundial de 2006, aunque su legado quedó manchado después por denuncias de que la candidatura se impuso gracias a pagos de sobornos. Negó las acusaciones.
Un libero visionario
Al dar un paso atrás, Franz Beckenbauer se puso al frente.
El “libero” —una palabra tomada del italiano, que significa “libre” y que describe a un jugador que cubre una posición detrás de la línea defensiva— no era un concepto completamente nuevo a finales de los sesenta y principios de los setenta.
Sólo que nadie se nadie que había optado por jugar en esa posición lo había hecho con tal visión, gracia y habilidad con el balón como lo hizo Beckenbauer, un revolucionario jugador que falleció a los 78 años.
El epítome de elegancia con icónica camiseta blanca de Alemania con el número 5 en la espalda, Beckenbauer fue reconocido como un pionero debido a que incorporó elementos de ataque en la parte de atrás del campo.
Ya fuera brotar desde atrás con el balón en sus pies y pasarle el balón a unos de sus compañeros con un largo y preciso pase, era el jugador que iniciaba los ataques de su equipo —con el Bayern Munich, para ayudarles a que se convirtieran en una potencia alemana en la década de los sesenta, o co la selección, con la que ganó la Copa Mundial 1974.
“Como chico, fue el primer jugador extranjero del que escuché”, indicó el exdefensa del Liverpool e Inglaterra Jamie Carragher en una publicación en la red social X, antes conocida como Twitter. “Esto se debió a que cualquier jugador que intentaba jugar desde atrás en el nivel amateur o profesional, lo que escuchaba era ‘Es como Beckenbauer’”.
Beckenbauer inició su carrera en el medio campo, posición que tuvo en la final de la Copa Mundial 1966 cuando Alemania Occidental perdió ante Inglaterra y por momentos volvió a esta posición. Pero fue como libero que se convirtió en un verdadero fenómeno por su forma de leer el campo y evaluar lo que tenía enfrente.
“Esencialmente fu un mediocampista que jugaba desde atrás y lo hizo ver tan fácil”, aseguró a la BBC Paul Lambert, campeón de la Liga de Campeones con el Borussia Dortmund en 1997.
Mientras que el libero moderno inicialmente juega como defensa central en una línea de tres, Beckenbauer era uno de dos nominales centrales detrás de una línea de tres por el Bayern y elegiría sus momentos para dejar la posición y avanzar hacia el medio camp.
Este papel ha desaparecido prácticamente del juego, aunque se mantiene con vida gracias a defensas centrales que les gusta tener el balón como David Alaba del Real Madrid y hace algunos años con Rio Ferdinand con el Manchester United.
Fue tan destacado que “Der Kaiser” —como se le conoció a Beckenbauer— fue nombrado dos veces Balón de Oro (1972 y 1976) en una era en la que dominó ganando tres títulos de la liga alemana (1972-74) y tres Copas Europeas (1974-76).
De todos los tributos a Beckenbauer este lunes, pocos son tan ciertos como el del presidente de la UEFA Aleksander Ceferin.
“Su versatilidad sin paralelo, su agraciada transición entre la defensa y medio campo, su impecable control del balón y su estilo visionario transformaron al fútbol de su época”.
LEGADO MANCHADO
Beckenbauer y otros tres miembros del comité ejecutivo quedaron señalados en 2016 por fiscales suizos que sospechaban de un fraude en cuanto al destino verdadero de los pagos multimillonarios con la FIFA que tenían que ver con el Mundial de 2006. No fue imputado en 2019 por motivos de salud y el caso fue archivado sin un fallo al expirar el estatuto de limitaciones en 2020 debido al retraso de los trámites judiciales en medio de la pandemia.
“No queríamos sobornar a nadie y sobornamos a nadie”, escribió Beckenbauer, quien estuvo a cargo del comité organizador del Mundial en su última columna para el tabloide Bild en 2016.
En 2014, Beckenbauer fue suspendido brevemente de toda actividad en el fútbol por la comisión ética de la FIFA debido a que no cooperó con la investigación del fiscal Michael Garcia por presunta corrupción en las votaciones para las sedes de los mundiales de 2018 y 2022. La suspensión fue levantada durante la Copa del Mundo de Brasil 2014 cuando acordó cooperar.
Las denuncias ensuciaron la imagen pública de Beckenbauer por primera vez. Hasta entonces, Beckenbauer era una figura intachable. Los alemanes sencillamente le adoraban.
“Hizo todo lo que se supone que un alemán no hace”, comentó en su momento Paul Breitner, un excompañero del Bayern Múnich, sobre un hombre que popularmente era conocido como el “Kaiser”.
“Se divorció, dejó a sus niños, se fue con su novia, se metió en problemas con los recaudadores de impuesto y volvió a dejar a su novia”, dijo Breitner. “Pero se lo perdonaba todo, porque tenía un gran corazón, era una persona positiva y ayudaba a todos. No escondía sus debilidades, no rehuía de sus errores”.
Hijo de un empleado de correos en Giesing, barrio de clase obrera en Múnich, Beckenbauer emergió como uno de los mejores jugadores de su generación dentro de una carrera que le llevó a Estados Unidos con el Cosmos de Nueva York a fines de la década de los 70 e inicios de los 80.
Nacido el 11 de septiembre de 1945, Beckenbauer estudió para ser vendedor de pólizas de seguro pero firmó su primer contrato profesional con el Bayern cuando tenía 18 años.
“No nacías en Giesing para convertirte en una estrella del fútbol mundial. Para mi el fútbol fue una manera de escapar. En retrospectiva, puedo decir que mi vida fue tal y como la imaginé. Tuve una vida perfecta”, dijo Beckenbauer a la revista Sueddeutsche en 2010.
Beckenbauer personificó la posición de “líbero”, el zaguero todo terreno que se incorporaba al ataque, algo que ha desaparecido virtualmente del fútbol moderno y que era muy rato en su época.
De gran porte y visión como jugador, Beckenbauer fue el emblemático capitán del Bayern Múnich que encadenó tres títulos de la Copa de Europa entre 1974 y 1976.