HENDERSON, Nevada.- Fernando Mendoza ha recibido en las prácticas de la pretemporada un anticipo de lo que está por venir; sin embargo, el verdadero resplandor de los reflectores no empezará a enfocarse de verdad en él hasta finales de julio, cuando los Las Vegas Raiders abran su campamento de entrenamiento.
Entonces se diseccionará todo: sus pases, su desempeño detrás del centro, en qué parte de la tabla de profundidad está como quarterback.
Eso viene con ser la primera selección global del draft, especialmente en esa posición.
“Estoy trabajando muy duro con el cuerpo técnico, que me está exigiendo y ha hecho un trabajo fenomenal al transmitir y comunicar la información necesaria. Depende de mí aprovechar eso al máximo, y siento que he ido creciendo cada día desde el primer día de las OTAs, y luego (el martes) en el minicampamento. Siento que estoy a años luz de donde estaba”, señaló Mendoza.
Aunque los Raiders no están obligando a Mendoza a llegar y convertirse de inmediato en el QB franquicia del equipo —todo indica que el veterano Kirk Cousins comenzará la temporada como mariscal de campo titular—, eso no significa que los entrenadores se hayan contenido a la hora de cargar al novato con el libro de jugadas.