País de Gales.- La reaparición de Gareth Bale dos meses y nueve días después surgió desde el once pero duró 46 minutos, sustituido al intermedio del duelo de la Liga de Naciones que su equipo desniveló en la segunda parte contra Finlandia (0-1) sin aparente lesión, sino quizá por su inactividad competitiva desde el 24 de junio, la fecha de su último partido anterior.
Porque a Bale se le notó tanto tiempo sin jugar más allá de los entrenamientos; demasiado para un futbolista como él, tan explosivo cuando encara, tan resolutivo cuando golpea, y para el nivel de la alta competición, en el que la exigencia es indudable, sea cual sea el escenario y el rival, aunque el curso sólo esté recién empezado.