"No hay día que no llegue, ni plazo que no se cumpla", reza el viejo dicho mexicano. Una frase que cobra todo sentido en la historia de
Raúl Jiménez
, delantero de la
Selección Mexicana
que, tras años de espera y tres Copas del Mundo disputadas, por fin logró romper la sequía y
estrenarse como goleador
en el máximo escenario del futbol.
El atacante, encontró su momento en el instante preciso. Con
determinación
, se elevó dentro del área para
conectar de cabeza un centro exacto de
Roberto Alvarado, firmando el segundo tanto del Tricolor ante Sudáfrica al minuto 67.
Más que un simple gol, la anotación representó una
liberación personal y un
premio a la persistencia, quedando reflejado en la forma en la que frente a miles en el
Estadio Ciudad de México y millones por la televisión festejó.
Jiménez, quien recientemente anunció su
regreso a los Wolves, celebró el tan anhelado gol
mirando al cielo, en un gesto cargado de emoción.
La anotación no solo significó un desahogo personal, sino que además lo colocó como el
segundo máximo goleador histórico de la
Selección Mexicana, al empatar con
Jared Borgetti con
46 tantos.