Los aficionados, en el minuto 74, invadieron el terreno de juego y se dirigieron hacia los jugadores visitantes. La situación provocó una trifulca generalizada y los futbolistas salieron del terreno de juego.
La situación se generó cuando Dimitri Payet iba a lanzar un saque de esquina y devolvió una botella lanzada antes desde el fondo norte, donde están situados los seguidores radicales del cuadro nicense. Numerosos aficionados de la zona rebasaron el control de seguridad e irrumpieron en el césped.
El árbitro, Benoit Bastien, suspendió provisionalmente el partido, que transcurría con ventaja del Niza (1-0) tras un gol anotado en el minuto 49 por el danés Kasper Dolberg.
El jugador del equipo marsellés y alguno de sus compañeros, como el español Álvaro, se encararon con los hinchas que irrumpieron en el césped con el ánimo de agredir a los futbolistas.
Los jugadores buscaron el túnel de vestuarios. El técnico visitante, el argentino Jorge Sampaoli, se encaró con algunos aficionados y tuvo que ser controlado por su cuerpo técnico.
El presidente del Niza, Jean Pierre Rivere, bajó desde el palco al campo y se dirigió a la zona de la grada para intentar llevar la calma.
Después, en los vestuarios y con los ánimos sosegados, se decidió reanudar el partido, a lo que el Marsella se opuso. El árbitro y los jugadores locales saltaron al campo, pero los visitantes no comparecieron y el choque se suspendió.
El partido concluyó con triunfo provisional del Niza, que marcó al inicio de la segunda parte por medio del danés Kasper Dolberg a pase del suizo Jordan Lotomba.
Sin embargo, ahora todo queda pendiente de la resolución que adopten en los próximos días las autoridades deportivas del fútbol francés.