LONDRES.- En la final de la Eurocopa el domingo, se enfrentarán Inglaterra, que no había llegado a una final internacional desde que ganó el Mundial 1966, e Italia, una de las selecciones nacionales con más títulos internacionales de Europa.
Italia ganó su cuarta copa del mundo en 2006, pero no tiene el mismo palmarés en Europa, donde su único título data de 1968.
Pero Italia llegó a la final en 2000 y 2012, mientras que Inglaterra nunca había llegado a esa instancia.
Bajo las restricciones de la pandemia, los 66.000 aficionados permitidos en el Estadio Wembley serán en su absoluta mayoría ingleses.
Para el técnico inglés Gareth Southgate, que ni siquiera había nacido cuando Inglaterra ganó el título de 1966, ganar Euro 2020 sería una suerte de redención: su penal errado contra Alemania en Euro 96 le impidió a Inglaterra llegar a la final.
Italia no se clasificó para el Mundial 2018, pero desde entonces lleva una racha invicta de 33 partidos bajo el técnico Roberto Mancini.
Tienen que vencer a un adversario que ha recibido un solo gol en seis partidos en la Euro 2020 y ha podido compensar el hecho de que su artillero Harry Kane no anotó una sola vez en la fase de grupos.
Los torneos pueden definir y redefinir la percepción que se tiene de los jugadores.
Federico Chiesa, que al principio de Euro 2020 ni siquiera era titular, anotó goles cruciales en las fases definitorias.
La presencia de Raheem Sterling en el once titular inglés era cuestionada porque no había anotado en ningún torneo anterior y su actuación en Manchester City no había sido la mejor. Su respuesta fue anotar los únicos goles de su equipo en la fase de grupos, abrir el marcador contra Alemania en octavos de final y conseguir el penal que le dio a Inglaterra el pase en la semifinal contra Dinamarca.
Con esta final, se acaba un período de trastornos sin precedentes desde que comenzó el Campeonato Europeo hace 60 años, con un torneo singular jugado a través de todo el continente después de ser postergado por un año.
Precaverse de una presunción de gloria podría ser lo más difícil para unos fans ingleses excitados por el verso “el fútbol regresa a casa” del himno de su equipo.