México.- Por si la goleada sufrida en Estados Unidos no fue suficiente para quitarle -y abollar- la corona de campeón al Cruz Azul, Los Ángeles FC (1-4 global) empató de forma agónica en el estadio Cuauhtémoc y eliminó a la Máquina de la Copa de Campeones de CONCACAF.
La vergüenza es mayor para Cruz Azul, que además de pasar de ser un equipo que ganó siete partidos al hilo a uno que en sus últimos siete juegos oficiales no conoce la victoria, su afición detuvo el partido por gritar, en repetidas ocasiones, el insulto homofóbico a Hugo Lloris, el portero francés del LAFC.
La Máquina necesitaba tres goles para igualar la eliminatoria y la actitud necesaria para lograr una hazaña de esa magnitud solamente le duró 45 minutos. Gracias a una decisión del árbitro salvadoreño Iván Arcides Barton Cisneros, que a pesar de ser llamado por el VAR se mantuvo firme en su decisión inicial y otorgó penalti a favor, Gabriel Fernández (17’) anotó el único gol cementero. “El Toro” intentó aumentar la ventaja en repetidas ocasiones, pero el portero campeón del mundo con Francia en 2018 dio muestra de su calidad y con impresionantes atajadas evitó la remontada.
Como suele suceder en Concachampions, donde a los equipos estadounidenses les cuesta jugar y lucirse en territorio mexicano, LAFC no mostró su mejor versión. Son Heung-Min, tuvo una actuación discreta y Denis Bouanga (96’) apagó la ilusión con un gol de penalti.
En una segunda mitad descafeinada, el árbitro detuvo la acción por cinco minutos por culpa del comportamiento de la afición celeste, que “corrigió” su actitud y empezó a gritar “Azul, azul” en los siguientes despejes de Lloris para evitar la suspensión del encuentro.