La Plaza Monumental El Paseo y entre el aroma a albero, capotes y expectación, aparece la figura de Diego San Román, un torero joven que este viernes pisara con paso firmeza los ruedos más importantes, pero cuya historia pudo haber tenido un destino completamente distinto.
El queretano llegó a San Luis Potosí para formar parte de la corrida de este viernes, cartel que compartirá con Diego Silveti y el español Marco Pérez, ante ejemplares de Teófilo Gómez. Sin embargo, más allá del compromiso taurino, Diego dejó ver el lado humano y apasionado que lo ha llevado a convertirse en una de las grandes promesas de la tauromaquia mexicana.
“Es una corrida muy bonita, que no tiene desperdicio alguno. Diego Silveti es un gran torero, con mucha clase; tu servidor y Marco Pérez, un joven torero español que viene apretando fuerte. Esperemos que la corrida de Teófilo Gómez embista para que los tres podamos expresar lo que llevamos dentro”, comentó.
Pese a haber nacido en un entorno completamente taurino, siendo hijo del también matador Óscar San Román, Diego confesó que en su infancia jamás imaginó convertirse en torero. “No, cosas de la vida. Yo no quería ser torero. Mi papá era torero y prácticamente nací en una casa taurina, pero a mí me llamaba la atención correr motos; eso era lo que me llenaba”, recordó.
Hoy, Diego San Román llega a San Luis Potosí convertido en un torero maduro, con personalidad propia y con la firme intención de dejar huella en una afición que él mismo define como “muy conocedora y taurina”.
Este viernes, bajo el cielo potosino, las motos quedarán definitivamente atrás y el ruedo volverá a ser el escenario donde Diego San Román buscará expresar, capote en mano, todo lo que lleva dentro.