LOS SANTOS Y LESTER LANE

El “Bull” Raymundo Gómez, basquetbolista en su época juvenil y luego relevante árbitro del deporte ráfaga, tiene toda la razón cuando señala las desangeladas campañas de los actuales Santos del Basquetbol, comparándolas con las que tuvo el equipo celestial en los años gloriosos en que tuvo la dirección técnica de uno de los más notables jugadores y entrenadores de aquellos tiempos, el gran Lester Lane.

En la Liga Nacional de Básquetbol Profesional, nuestro actual equipo no ha tenido la fortuna de alzarse con el título. ¿Por qué? Tal vez porque no ha sido suficientemente reforzado con jugadores de gran valía y porque el resto de los clubes competidores sí se han armado convenientemente.

Nos da gusto el señalamiento del “Bull”, pues en el tiempo de los Santos en el Cimeba el gran entrenador nacido en Percell, Oklahoma, en el vecino país de inmigrantes, supo infundir en sus jugadores de nuestro inolvidable Santos, la buena estrategia, la garra, la entrega, le mejor técnica de jugar el deseo de triunfo, para que alcanzaran la gloria de ser campeones del torneo.

Que cosa… Lester había sufrido un infarto y la advertencia de los médicos fue: “No más basquetbol”. Se retiró temporalmente. Pero él, quien había sido un extraordinario jugador y luego un notabilísimo entrenador, no estaba hecho para el descanso, sino para conformar equipos y convertirlos en campeones de los torneos en los que compitieran. Y regresó a la actividad que más amaba.

De muchas partes del mundo le llovían ofertas pero ninguna le satisfizo. Sin embargo, cuando los directivos de los Santos sanluisinos lo invitaron a dirigir el basquetbol profesional en nuestra ciudad, su respuesta fue positiva.

Los Lechugueros de León, dirigidos por Gustavo Saggianti, fueron los primeros campeones del Cimeba, organismo fundado en 1970. Cuando jugaban contra los Santos, la pasión se desbordada en jugadores y en la afición que abarrotaba las tribunas del auditorio Miguel Barragán. Nuestro equipo fue el mandón en dos torneos, pero Lester tuvo que regresar a su país de origen.

Su primer infarto lo sufrió durante un entrenamiento de pretemporada, en 1970, mas su corazón se negó a claudicar y se recuperó. Manifestó su deseo de volver a dirigir y vino a San Luis en aquel inolvidable año de 1972.

Pero el 5 de septiembre de 1973, otro traicionado infarto menguó su organismo y esta vez ya no pudo recuperarse, como era su más ferviente deseo. Murió así, uno de los más notables jugadores y entrenadores del basquetbol universal. Su pasión más grande fue el deporte de las canastas, de las clavadas, de los certeros tiros de media distancia, pero también marcó su prematura desaparición.

Es de esperarse que el nuevo equipo celestial que compite en la Liga Nacional de Basquetbol Profesional, alcance sus más anhelados objetivos y uno de los mejores apoyos que puede recibir es el del aficionado, quien con su respuesta asistiendo al auditorio Miguel Barragán, puede impulsarlo hacia los más grandes objetivos.

Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.

Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com.