PORTRUSH, Irlanda del Norte.- Todos en la tribuna principal se pusieron de pie para ovacionar a Rory McIlroy, en el cierre de una buena jornada. El norirlandés estaba ansioso por recibir semejantes muestras de apoyo en su tierra natal, y caminó hacia el último hoyo del campo Royal Portrush en el Abierto Británico.
Pero no era la jornada dominical, ni McIlroy estaba concluyendo una participación exitosa en el certamen.
Era viernes, y McIlroy será mero espectador durante el fin de semana, dado que no pasó el corte del certamen. En cambio, el irlandés Shane Lowry, uno de los mejores amigos de McIlroy, irá por la jarra de plata.
Lowry consiguió birdie en cuatro de los primeros cinco hoyos para entregar una tarjeta de 67 golpes, cuatro debajo del par. Quedó empatado en la cima con J.B. Holmes, quien tuvo un marcador de 68 impactos en la segunda ronda.
Lee Westwood y Tommy Fleetwood se ubicaron un golpe detrás. Brooks Koepka y Jordan Spieth están a tres.
Pero la disputa por el título podía esperar.
La jornada del viernes estuvo dedicada a McIlroy, quien mantuvo expectante al público mientras intentaba pasar el corte tras abrir el certamen con un recorrido desastroso de 79 golpes.
Las aclamaciones tuvieron una intensidad propia de una ronda definitiva, mientras McIlroy se anotaba cinco birdies en siete hoyos para brillar debajo del cielo encapotado en la costa del Atlántico Norte.
Necesitaba un último birdie, pero su tiro de aproximación se desvió en una protuberancia del terreno y se fue hacia la izquierda del green del 18.
Salvó un par, y una tarjeta de 65, pero no sobrevivió a la segunda ronda.
McIlroy estaba decepcionado de su torneo, pero orgulloso de su último recorrido.
Tiger Woods y Phil Mickelson tampoco estarán en las últimas dos rondas. Es la primera vez en 77 majors que han jugado como profesionales que ninguno de los dos pasa el corte en el mismo torneo.
Darren Clarke, quien jugó en este campo como juvenil, quedó también eliminado, de una forma cruel, con un triple bogey en el último hoyo.