LONDRES.- La decisión del Manchester United de despedir a Ole Gunnar Solskjaer el domingo puso sobre relieve la rareza de su nombramiento hace tres años y la determinación del club de perseverar por tanto tiempo con un técnico cuyas credenciales eran constantemente cuestionadas a pesar de que sus fichajes no rendían dividendos en la cancha.
Incluso después de humillantes derrotas ante sus encarnizados adversarios Liverpool (5-0) y Manchester City (2-0) el mes pasado, el United siguió firme con Solskjaer.
Mientras que Aston Villa y Norwich aprovecharon el parón internacional de dos semanas para despedir y contratar a nuevos estrategas, la directiva del United esperaron hasta sufrir una goleada 4-1 de visita al Watford — la quinta derrota en siete partidos de la Liga Premier — para finalmente convencerse que el cambio de técnico era necesario.
“Ole siempre será una leyenda en el Manchester United y con pesar hemos tenido que alcanzar esta difícil posición”, dijo el United.
La aureola legendaria de Solskjaer fue lo que le abrió las puertas para asumir las riendas como sucesor de José Mourinho y le sostuvo en el cargo pese a la ausencia de títulos.
“Quería llevarnos a dar el paso siguiente para pelear por la liga, ganar trofeos”, dijo Solskjaer en una entrevista difundida por el canal de televisión del United horas después del despido. “Pero desafortunadamente no pude conseguir los resultados que necesitábamos y era el momento de dar un paso al costado”.