En las afueras de la embajada de Corea, un grupo de aficionados mexicanos festeja el pase de la Selección Nacional a octavos de final en la Copa Mundial Rusia 2018, luego de que esa nación derrotó 2-0 a Alemania.
Aún cuando México perdió ante su similar de Suecia, la afición festeja el triunfo de Corea, que permitió que la selección nacional continuará en la siguiente ronda de la justa deportiva.
Ondeando las banderas de México y gritando: “Coreano, hermano ya eres mexicano”, y con el sonido del claxon de algunos automovilistas que pasan por el lugar, los ciudadanos externan su beneplácito.
Escenas similares se viven en la plancha del Zócalo y en el Ángel de la Independecia.
Vecinos reprueban comportamiento
Los festejos de decenas de mexicanos afuera de la Embajada de Corea del Sur, enfureció a los vecinos de la calle Virreyes en Lomas de Chapultepec, que tuvieron que soportar a los aficionados que cantaron, bebieron alcohol y hasta se orinaron en sus jardines.
La entrada principal de las oficinas surcoreanas en México terminó en malas condiciones, los asistentes, influenciados por las drogas y el alcohol, acabaron en mal estado y ejercieron mal comportamiento.
Uno de los residentes de la calle, indignado por los hechos, no entendía lo que estaba sucediendo en esos momentos. "Ni hemos ganado nada, perdimos. Me tarde horas en llegar a mi casa, todo gracias a estas personas que vienen a beber aquí, que se vayan al Ángel, aquí México no tiene nada que ver", acusó.
De origen español, el afectado, de nombre José María dijo que habló con los otros vecinos, nadie lo podía creer. "En 50 años que llevo en México nunca había visto nada así".
Muchos de los jóvenes, en su totalidad entre 15 y 19 años, bebieron frente a la embajada con el consentimiento de las autoridades, quienes aceptaban cigarros por parte de los aficionados.
Incluso, el embajador de Corea del Sur en México salió a saludar a las personas que se dieron cita. Inmediatamente, todos se le fueron encima. Lo cargaron y lo amontonaron. No pasó a mayores, pero no volvió a convivir con la gente que rodeó su lugar de trabajo.