CIUDAD DE MÉXICO, mayo 5 (EL UNIVERSAL).- Con la
Copa del Mundo
cada vez más cerca, la
FIFA
se enfrenta a un
problema de gran magnitud
. Tras meses de preparación a nivel global y en medio de una creciente expectativa entre los aficionados, el máximo organismo del balompié ha encontrado un obstáculo significativo a tan solo semanas del silbatazo inicial.
La preocupación va más allá de lo deportivo. El conflicto involucra a dos potencias mundiales como
China
e
India, países que, pese a contar con enormes bases de aficionados, aún no tienen una
cadena oficial que transmita los partidos del torneo.
Luego de prolongadas
negociaciones y tras haber cerrado acuerdos con
175 naciones, ambas potencias se han resistido a firmar los contratos que permitirían a sus poblaciones seguir el Mundial que arrancará en México.
En ambos casos, las principales
televisoras no están convencidas del
costo establecido para adquirir los derechos, situación que mantiene en el aire el 22.6% del alcance digital global del certamen y que representa un golpe potencial para la difusión del evento.