México.- La visita del América al Estadio Nacional de Tegucigalpa se convirtió en una prueba doblemente exigente. No sólo tuvo enfrente al ordenado y combativo equipo de Olimpia, dirigido por Eduardo Espinel, sino también a una afición hondureña encendida, impulsada por la histórica rivalidad futbolística con México.
Durante gran parte del encuentro, el América padeció la presión local y por momentos volvió a mostrar esas dudas que han marcado su mal paso reciente en la Liga MX. Sin embargo, el guion tomó un giro dramático en la recta final.
El guardameta Edrick Menjívar, hasta entonces la figura absoluta del partido por sus atajadas determinantes, terminó como villano. En una jugada que parecía rutinaria, una equivocación suya dejó el balón servido para Ramón Juárez, quien no perdonó y envió el esférico al fondo de la red, silenciando el estadio y firmando el (2-1) definitivo para los dirigidos por André Jardine.
Tras 45 minutos para el olvido por parte de ambos equipos, la primera gran emoción del encuentro apareció en el tiempo de compensación. Víctor Dávila surgió en el área para aprovechar una serie de rebotes y, con un certero disparo de zurda, adelantó a los azulcremas al minuto 47.
El gol mexicano golpeó con fuerza al conjunto local, pero lejos de desanimarlo, lo impulsó a reaccionar desde el arranque del complemento. Apenas inició el segundo tiempo, Jorge Daniel Álvarez encontró el espacio y, lleno de confianza, sacó un potente disparo de larga distancia que dejó sin opciones a Luis Malagón, firmando el empate al minuto 49 y encendiendo al estadio.
Con la igualdad en el marcador, ambos equipos tuvieron oportunidad de retomar la ventaja, pero América volvió a hacer valer su condición de favorito y encontró el tanto del triunfo en la recta final, gracias a un remate de Ramón Juárez, quien se sumó al ataque al minuto 87.