El Liverpool, líder de la Liga Premier, se recuperó dos veces de la desventaja pese a quedarse con 10 hombres y rescató el sábado un empate 2-2 ante Fulham, pero perdió puntos por segundo partido consecutivo, dando esperanzas a sus rivales en la lucha por el título.
Arsenal no pudo aprovechar la situación.
Un empate en casa, 0-0 contra el modesto Everton dejó al Arsenal, que está en tercer lugar, todavía a seis puntos de Liverpool, con una gran oportunidad perdida.
Afectado por la tarjeta roja de Andy Robertson a los 17 minutos, Liverpool debió conformarse con un punto en Anfield. Podría haber logrado la victoria, con una presión insistente al final del partido tras el gol del empate de Diogo Jota a los 86.
“No creo que haya podido pedir más a mis jugadores”, dijo el entrenador de Países Bajos del Liverpool, Arne Slot.
Fulham se adelantó por primera vez después de que una volea de Andreas Pereira a los 11 minutos rozó a Robertson, quien la desvió hacia la red.
Robertson fue expulsado seis minutos después por derribar a Harry Wilson como el último hombre, evitando que anotara.
Cody Gakpo igualó justo después del descanso al cabecear un centro de Mohamed Salah, quien aportó su asistencia número 100 por el Liverpool en todas las competiciones.
Un toque del suplente brasileño Rodrigo Muniz volvió a poner a Fulham en ventaja a los 76, solo para que Jota persiguiera un pase del uruguayo Darwin Núñez, eludiera al hombre que lo marcaba y rematara desde el borde del área.
Liverpool empató en Newcastle 3-3 en su último partido de liga. Arsenal también ha empatado dos partidos consecutivos, después de un 1-1 en Fulham el fin de semana pasado, y no ha marcado en jugadas que no sean a balón parado en sus últimos tres cotejos de liga.
El Chelsea, que ocupa el segundo lugar, recibe al Brentford este domingo y puede acercarse a dos puntos del Liverpool con una victoria.
O’Neil al borde del abismo
Parece difícil que Gary O’Neil, entrenador del Wolverhampton, sobreviva a otra derrota.
Ipswich venció 2-1 a los Wolves gracias al gol decisivo de Jack Taylor en el cuarto minuto del tiempo de descuento en un partido entre equipos que languidecen en zona de descenso.