Sigue Río esperando el legado olímpico

RÍO DE JANEIRO.- Con los Juegos Olímpicos de Tokio a punto de empezar, la última sede olímpica, Río de Janeiro, todavía trata de cumplir las promesas hechas respecto al legado que dejaría la justa.

El gobierno brasileño asegura que el Parque Olímpico de Río no será abandonado, la municipalidad renueva una vieja red de autobuses y se compromete nuevamente a crear escuelas a partir de la desmantelada Arena del Futuro (Arena del Futuro).

Los espacios recreativos en zonas donde no había ninguno fueron bien recibidos, lo mismo que la renovación de la zona portuaria, con nuevos túneles y museos, por más de que no atrajo los residentes ni las empresas que se esperaba. La demolición de una autopista elevada permite ver en todo su esplendor la Bahía de Guanabara donde se realizaron las competencias de vela, pero no se limpiaron las aguas, que reciben las aguas sucias de los alcantarillados, como se había prometido. Las autoridades siguen diciendo que lo harán.

Río obtuvo la sede olímpica con una candidatura que se inspiró en la renovación urbana de Barcelona en 1992. Hay razones por las que los sueños dorados de Río no se hicieron realidad, algunas de ellas más que justificables: La nación, después de todos, sufrió su peor recesión en un siglo.

Pero otras son indefendibles. Los fiscales encontraron actos de corrupción en las obras del tren subterráneo; el gobernador bajo cuya gestión se llevaron a cabo los juegos está preso por ello y otros delitos. Una estación incompleta es un hueco con miles de litros de agua.

Incluso si Río logra dejar el legado que prometió, será demasiado tarde como para convencer al Comité Olímpico Internacional de que vuelva al modelo que presenta a los juegos olímpicos como una justa que promueve el desarrollo.

TRANSPORTE

De todas las promesas hechas, la del transporte era la que, en teoría, podía tener el mayor impacto en las vidas de los 6,5 millones de habitantes de Río. Se prometió un “Anillo de Transporte de Alto Rendimiento” que ampliaría la reducida red de trenes subterráneos y crearía carriles exclusivos para autobuses (una red de “transporte rápido en autobuses”, o TRA).