SAN NICOLÁS DE LOS GARZA, NL.- Un juego sin nada en juego nunca es bueno y sin embargo el estadio estuvo lleno.
El Guadalajara no es indiferente para nadie y los Tigres son una religión en la ciudad. Los regiomontanos cumplieron un trámite hacia la Liguilla. El segundo sitio de la tabla general estaba en su poder antes del pitazo inicial. El resultado: 2-1 para los felinos.
Sin pretensiones, el cuadro felino fue cerebral. El primer gol no pudo ser de otra forma que con la cabeza. André-Pierre Gignac a pase de Lucas Zelarayán. La anotación al minuto 38’ rompió el silencio del velorio del Guadalajara.
El 2-0 fue obra de Zelarayán, quien recibió afuera del área y con la zurda cruzó su disparo, al 76’, para el júbilo de los 41 mil aficionados que asistieron al Universitario.
Las Chivas mostraron de nuevo que son un equipo sin control. El equipo que empezó a perder cuando ganó su más reciente título se mantiene en un tobogán.
La afición llenó el estadio, vio a sus Tigres cerrar el torneo con victoria y vio la agonía del Guadalajara.