WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propuso aumentar el gasto en defensa a 1,5 billones de dólares en su presupuesto de 2027, publicado el viernes, la mayor solicitud de este tipo en décadas, lo que refleja su énfasis en las inversiones militares de Estados Unidos por encima de los programas internos.
Trump propone aumento récord en gasto de defensa para 2027
El considerable aumento para el Pentágono, de alrededor del 44%, ya había sido anticipado por el presidente republicano incluso antes de la guerra liderada por Estados Unidos contra Irán. El plan también reduciría en un 10% el gasto en programas no relacionados con la defensa.
"El presidente Trump prometió reinvertir en la infraestructura de seguridad nacional de Estados Unidos, para asegurarse de que nuestra nación esté segura en un mundo peligroso", escribió el director de Presupuesto Russell Vought.
El presupuesto anual del presidente se considera un reflejo de los valores del gobierno y no tiene fuerza de ley. En el voluminoso documento suelen destacarse las prioridades de una administración, pero el Congreso, que se encarga de los asuntos de gasto federal, es libre de rechazarlo y a menudo lo hace.
El documento de la Casa Blanca de este año pretende ofrecer una hoja de ruta del presidente al Congreso mientras los legisladores elaboran sus propios presupuestos y proyectos de ley anuales de asignaciones para mantener la financiación del gobierno. Vought habló con legisladores republicanos de la Cámara de Representantes en una llamada privada el jueves.
Antes de pronunciar un discurso a la nación esta semana sobre la guerra con Irán, Trump dio a entender que el ejército es su prioridad, preparando el terreno para un choque en el Congreso.
"Estamos peleando guerras. No podemos ocuparnos del cuidado infantil", manifestó Trump en un evento privado en la Casa Blanca el miércoles.
"No es posible que nos ocupemos del cuidado infantil, Medicaid, Medicare, todas estas cosas individuales", añadió. "Pueden hacerlo a nivel estatal. No se puede hacer a nivel federal".
Presupuesto federal 2027 refleja énfasis en seguridad nacional y ajustes en fondos sociales
Fondos para la aplicación de leyes migratorias, controladores aéreos y parques nacionales
Estas son algunas de las prioridades presupuestarias que la Casa Blanca pidió:
— Apoyar las operaciones de aplicación de leyes migratorias y deportación del gobierno de Trump eliminando varios aspectos de un programa de ayuda para el reasentamiento de refugiados, manteniendo los fondos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los niveles del año en curso y recurriendo a los aumentos del año pasado en los fondos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para seguir abriendo centros de detención, incluidos 100 mil cupos para adultos y 30 mil para familias.
— Un aumento del 13% en la financiación del Departamento de Justicia para enfocarse en delincuentes violentos y la promesa del presidente de detener lo que la Casa Blanca denomina los crímenes de los migrantes.
— Un fondo de 10.000 millones de dólares dentro del Servicio de Parques Nacionales para proyectos de "construcción y embellecimiento" en Washington, D.C.
— Un aumento de 481 millones de dólares en la financiación para mejorar la seguridad de la aviación y respaldar un incremento en la contratación de controladores de tráfico aéreo.
Recortes a energía verde, vivienda y programas de salud
— Cancela más de 15 mil millones de dólares de la ley bipartidista de infraestructura de la era del expresidente Joe Biden, incluidos fondos para proyectos de energía renovable y recortes a las subvenciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA).
— Un recorte del 19% en el Departamento de Agricultura, que pone fin a ciertas subvenciones universitarias, un recorte del 13% para el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, y una disminución de alrededor del 12% al Departamento de Salud y Servicios Humanos, incluidos recortes a un programa de asistencia de calefacción para personas de bajos ingresos.
La Casa Blanca promociona recortes a lo que llama "programas woke", que a menudo dirigen inversiones federales hacia comunidades de bajos ingresos. En el presupuesto se utiliza la palabra "woke" 34 veces.
Por ejemplo, el gobierno busca recortar las Subvenciones en Bloque para Servicios Comunitarios, que financian actividades como dar asesoramiento financiero y laboral y ayudar a las personas a obtener vivienda adecuada. El gobierno dice que sus recortes apuntarían a subvenciones "secuestradas por radicales" para promover iniciativas de construcción de equidad y energía verde.
El presidente también busca recortar 106 millones de dólares en financiación de la Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica, que, según dice, ha "impulsado una ideología radical de género en los niños".
Congreso debate aumento de defensa y recortes en presupuesto federal
Partidarios y detractores
Los presidentes republicanos de los comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y el Senado aplaudieron la solicitud de Trump del gasto en defensa, diciendo que el dinero garantizaría que el ejército del país siga siendo el más avanzado del mundo mientras enfrenta amenazas crecientes de China, Rusia, Irán y otros.
"Estados Unidos enfrenta el entorno global más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial", dijeron el senador republicano de Mississippi Roger Wicker y el representante republicano de Alabama Mike Rogers.
El principal demócrata en el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, el representante de Pensilvania Brendan Boyle, dijo que el presidente exige un enorme aumento en defensa mientras recorta miles de millones de dólares de la atención médica, la vivienda y más.
"Este presupuesto representa ´Estados Unidos al final´", dijo Boyle.
Deuda, déficits y decisiones difíciles por delante
Con déficits anuales de casi 2 billones de dólares y una deuda de más de 39 billones de dólares, los balances federales de Estados Unidos operan en números rojos desde hace mucho tiempo.
Cerca de dos tercios del gasto anual estimado del país, de 7 billones de dólares, cubre los programas de atención médica Medicare y Medicaid, así como los ingresos del Seguro Social, que esencialmente crecen —junto con una población que envejece— en piloto automático.
Es en el resto del presupuesto anual donde se desarrolla gran parte del debate en el Congreso, ya que los demócratas a lo largo de los años han insistido en que los cambios en el nivel de gasto para defensa y programas civiles deben ser equitativos.
El gran proyecto de ley de recortes fiscales del Partido Republicano que Trump promulgó el año pasado impulsó sus prioridades más allá del proceso presupuestario con al menos 150.000 millones de dólares para el Pentágono durante los próximos años, y 170.000 millones de dólares para las operaciones de inmigración y deportación de Trump en el DHS.
El gobierno cuenta con sus aliados en el Congreso, controlado por los republicanos, para impulsar parte del aumento del gasto en defensa del presidente a través de su propio proceso presupuestario, como pudo hacerlo el año pasado.
Sugiere que 1,1 billones de dólares para defensa llegarían mediante el proceso regular de asignaciones, cuya aprobación por lo general requiere apoyo de ambos partidos, mientras que 350 mil millones de dólares llegarían mediante el proceso de conciliación presupuestaria que los republicanos pueden sacar adelante por su cuenta, con votaciones por mayoría partidista.
El Congreso aún pelea por el gasto de 2026
El presupuesto del presidente llega mientras la Cámara de Representantes y el Senado siguen enredados por el gasto del año en curso y estancados por la financiación del DHS; los demócratas exigen cambios al régimen de aplicación de leyes migratorias de Trump que los republicanos no están dispuestos a aceptar.
Trump anunció el jueves que firmaría una orden ejecutiva para pagar a todos los trabajadores del DHS que se han quedado sin cheques de pago durante el cierre parcial del gobierno, el más prolongado del que se tiene registro y que ya alcanzó 49 días.
El año pasado, en el primer presupuesto del presidente desde su regreso a la Casa Blanca, Trump buscó cumplir su promesa de reducir drásticamente el tamaño y el alcance del gobierno federal, reflejando los esfuerzos del Departamento de Eficiencia Gubernamental del multimillonario Elon Musk.
Sin embargo, aunque Trump buscaba una reducción de aproximadamente una quinta parte del gasto no relacionado con la defensa, el Congreso mantuvo ese gasto relativamente estable.
La senadora Patty Murray, la principal demócrata en el Comité de Asignaciones del Senado, calificó el nuevo presupuesto de Trump como "moralmente en bancarrota".
"Trump quiere construir un salón de baile", dijo Murray, en referencia a la renovación de la Casa Blanca. "Yo quiero construir más vivienda asequible, y solo uno de nosotros se sienta en el Comité de Asignaciones".