HOUSTON, EU. (EL UNIVERSAL).- El gesto adusto es su copyright, pero Ricardo Ferretti lo acentuó desde los primeros minutos del choque realizado la noche de este viernes. No era para menos. Aunque su equipo controló la pelota durante los primeros minutos, los contragolpes charrúas provocaron que se levantara de su asiento rápidamente.
Los primeros gritos fueron para Jonathan dos Santos y Erick Gutiérrez, quienes fueron superados por la velocidad sudamericana, lo que provocó que perdieran el esférico y dejaran mal parada a su zaga, lo que hizo que el ogro bigotón fuera presa de la ira.
Sentimiento que se acentuó cuando Luis Suárez detonó el encuentro. Ferretti pasó de encolerizado a frustrado. Los gritos se mantenían, pero también se llevó las manos al rostro, sobre todo después de que Raúl Jiménez fallara el segundo penalti que cobró.
Fue entonces que agudizó la charla con quienes estaban en el banquillo. El rostro de piedra volvió, acompañado por la desesperación.