ZANDVOORT, Holanda.- Los fanáticos de Fórmula Uno esperan que el Gran Premio de Holanda el domingo sea una carrera espectacular para el recuerdo, en lugar de un desastre para el olvido.
El Gran Premio de Bélgica el fin de semana pasado fue interrumpido en medio de aguaceros, poco después de arrancar con un coche de seguridad por unas pocas vueltas y más de tres horas más tarde que lo programado.
Los fanáticos, muchos de los cuales estuvieron varados durante horas en el tráfico para llegar y salir del circuito de Spa-Francorchamps, habían esperado empapados.
Todo lo que vieron al final fue unos meros 10 minutos de monoplazas moviéndose lentamente detrás del auto de seguridad y parando en la vuelta 4, con el agua golpeando sus cascos.
Al amparo del reglamento, la victoria fue adjudicada Max Verstappen, ya que el piloto de Red Bull completó dos vueltas. En tanto, el siete veces campeón Lewis Hamilton finalizó tercero: “Fue una farsa”, se quejó después el piloto de Mercedes.
La F1 recibió una avalancha de críticas a F1 y la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) — el ente rector — prometió investigar lo sucedido y examinar cómo responder a los fanáticos que compraron boletos.
“La FIA, junto con la Fórmula Uno y los equipos, revisará cuidadosamente las regulaciones para ver qué puede aprenderse y mejorar para el futuro”, dijo esta semana el presidente de la FIA, Jean Todt.