PARÍS (AP) — En lo más profundo del tiempo extra en la final del Mundial de 2006, la estrella francesa Zinedine Zidane le asestó un contundente cabezazo en pleno pecho al defensor italiano Marco Materazzi. La fuerza hizo que Materazzi saliera despedido hacia atrás y la brillante carrera de jugador de Zidane terminó con una tarjeta roja.
Zidane vuelve a enfrentar a Italia el viernes, esta vez de traje como entrenador de Francia. El partido de la Liga de Naciones en el Stade de France será el primero en casa desde que asumió el mando de Les Bleus.
Aunque han pasado 20 años, el incidente del cabezazo sigue siendo uno de los momentos más icónicos y comentados del fútbol.
"Las imágenes siempre me lo recuerdan, las muestran una y otra vez", dijo Zidane el jueves en una conferencia de prensa previa al partido. "Pero por suerte eso no es todo lo que hice y hay otras (imágenes) que son más bonitas".
Zidane no se arrepiente de lo sucedido.
"No son arrepentimientos. Es parte de mi carrera. No estoy orgulloso de lo que pasó, pero no siempre puedes hacer solo cosas buenas", dijo. "Todos estamos en un camino en la vida, en el que (a veces) haces cosas que no son las mejores. Pero ahora se trata de lo que viene después".
Zidane nunca volvió a jugar después de la final de 2006 y, en ese momento, pensó que sería lo último por lo que sería recordado con Francia.
"Sí, porque no sabía que iba a convertirme en entrenador. Así que para mí fue el final, y puedo decir que las cosas fueron muy, muy difíciles", recordó Zidane. "Estoy listo para volver y entrenar a la selección de Francia, quiero dar todo lo que tengo".
No ha hablado con Materazzi desde entonces.
"No", dijo Zidane con firmeza. "Para nada".
¿Por qué expulsaron a Zidane?
Después de que ambos intercambiaron unas palabras brevemente, Zidane trotó hacia adelante para sumarse a la jugada. De repente se detuvo, se dio la vuelta e inclinó la cabeza para empujarla contra Materazzi.
Mientras los jugadores italianos reaccionaban con enojo, Zidane se ajustó el brazalete de capitán antes de hablar con el árbitro argentino Horacio Elizondo, quien inmediatamente le mostró la tarjeta roja frente a multitud atónita en Berlín.
En julio, Elizondo contó al diario italiano La Gazzetta dello Sport que ni él ni sus dos asistentes habían visto el incidente. Elizondo solo fue advertido por el cuarto árbitro, mucho antes de que existieran las revisiones de video.
Mientras las imágenes se repetían en la televisión francesa, el fallecido comentarista de fútbol Thierry Gilardi expresó la incredulidad de millones que veían el drama desarrollarse en casa.
"Oh Zinedine, eso no. Eso no, Zinedine. Oh no, no eso", suplicó Gilardi. "No hoy, no después de todo lo que has logrado".
Con la cabeza gacha, Zinedine caminó solemnemente junto al trofeo de la Copa del Mundo Jules Rimet que había levantado ocho años antes, cuando Francia ganó el Mundial en casa. Con Zidane fuera, Italia ganó la posterior tanda de penales tras un empate 1-1.
Zidane vs. Materazzi
Fueron los principales protagonistas de aquella final tensa.
La falta temprana de Materazzi sobre el extremo Florent Malouda derivó en que Zidane anotara con un audaz penal al estilo Panenka.
Al disponerse a patear, Zidane evitó el contacto visual con Gianluigi Buffon, el mejor arquero del mundo en ese momento, anulando así las opciones de Buffon para leer lo que haría. Engañó a Buffon con un remate magistralmente disimulado y mordido, con el balón golpeando la parte inferior del travesaño y botando detrás de la línea.
Zidane casi volvió a marcar, pero Buffon desvió su cabezazo de manera soberbia por encima del travesaño en el tiempo añadido. Poco después, Zidane estaba en el vestuario asimilando lo que pasó.
Abundaron las especulaciones sobre qué hizo que ZZ perdiera los estribos.
"Desencadenó algo al mencionar a mi hermana Lila", declaró Zidane al diario deportivo L´Equipe en 2022. "A veces es en momentos como esos cuando puedes hacer algo mal".
Materazzi dio su versión de los hechos.
"Lo sujeté (a Zidane) un poco de la camiseta para que no pudiera saltar. Le pedí perdón dos veces. Entonces él dijo: ´Si quieres mi camiseta te la daré después´, y yo le dije algo", explicó Materazzi . " Pero nada peor que lo que solíamos decir de niños jugando en la playa en Bari".
Una leyenda regresa
Los dos goles de Zidane en la victoria de Francia sobre Brasil en la final del Mundial de 1998 lo convirtieron en astro de su país de la noche a la mañana. Luego llegó el Balón de Oro y, dos años después, sus inspiradas actuaciones llevaron a Les Bleus a la gloria en el Campeonato Europeo.
Cientos de aficionados lo vitorearon fuera de la sede de la federación francesa de fútbol cuando fue nombrado entrenador de Francia después del Mundial, en reemplazo de Didier Deschamps.
Zidane ha ganado sus dos primeros partidos al mando como visitante, 1-0 contra Turquía y Bélgica. La reconstrucción de Italia bajo el entrenador Roberto Mancini comenzó con una derrota 2-0 en casa ante Bélgica, pero hay optimismo tras una victoria 4-1 como visitante en Turquía.