Washington.- El presidente Joe Biden declaró el miércoles que “la Segunda Enmienda no es absoluta”, mientras pedía nuevas limitaciones a las armas de fuego tras la masacre de esta semana en una escuela primaria de Texas.
Cuando se aprobó la enmienda, dijo, “no se podía poseer un cañón. No podías poseer ciertos tipos de armas. Siempre ha habido limitaciones”.
Dijo que visitaría Texas junto con la primera dama, Jill Biden, en los próximos días para “con suerte, llevar un poco de consuelo a la comunidad”.
“Como nación, creo que todos debemos estar ahí para ellos”, dijo el presidente. “Y debemos preguntarnos cuándo en el nombre de Dios haremos lo que hay que hacer”.
Biden vertió sus declaraciones en la Casa Blanca antes de firmar una orden ejecutiva sobre la vigilancia policial en el segundo aniversario de la muerte de George Floyd.
El presidente firmó la orden ejecutiva para reformar las fuerzas de seguridad federales del país que obliga a estos cuerpos a revisar sus protocolos de uso de la fuerza.
Durante la firma estuvieron presentes familiares de George Floyd, quien murió hace justo dos años asfixiado por el agente policiaco que le arrestaba, y de Breonna Taylor, quien falleció por disparos de la Policía durante una redada en su casa en marzo de 2020.
La nueva normativa establece un nuevo estándar mínimo para el uso de la fuerza, y prohíbe a los agentes utilizar llaves de estrangulamiento para arrestar a sospechosos a no ser que esté autorizado el uso de fuerza letal.
También ordena la creación de una base de datos de agentes que hayan recibido denuncias creíbles de mala conducta, gestionada por el Departamento de Justicia del país.