Moscú/Leópolis.- La campaña militar lanzada por Rusia en Ucrania hace cinco meses se ha convertido contra todo pronóstico inicial en una extenuante lucha de desgaste debido a la resistencia de Ucrania, apoyada por Occidente, en la que de momento no se perfila un vencedor.
Según el Estado Mayor General de Ucrania, tras los avances de las tropas rusas que en las últimas semanas les permitieron hacerse con el control de prácticamente la totalidad de la región oriental, la situación actual en los frentes se ha estabilizado.
El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó indirectamente esa evaluación en su parte de este domingo, en el que se limita a informar de acciones de la aviación y de ataques con misiles y fuego de artillería contra posiciones de las tropas ucranianas, sin mencionar avance alguno de sus fuerzas de tierra.
El portavoz de esa cartera, general Ígor Konashénkov, informó en su comparecencia de prensa diaria de que en las últimas 24 horas de Lugansk fueron destruidos un total de nueve puestos de mando de las fuerzas ucranianas, así como siete depósitos de pertrechos y combustible en distintas regiones de Ucrania.
Asimismo, el portavoz señaló que este sábado Rusia atacó con misiles el puerto de Odesa, en el mar Negro, clave para las exportaciones de grano ucraniano, sobre la que el día anterior se había logrado un acuerdo con el auspicio de Turquía y la Naciones Unidas para desbloquearlas.
Subrayó que los misiles impactaron en una embarcación militar, en un depósito de misiles antibuque estadounidenses Harpoon y unas instalaciones para la reparación y modernización de los buques de la Armada de Ucrania.
En un videomensaje a la población, el mandatario ucraniano afirmó que estos cinco meses de guerra el país ha recibido un “apoyo tan grande del mundo democrático al que Rusia no puede contraponer nada”.
“Llegará el día en que los misiles perderán todo sentido para los ocupantes. Ahora se consigue abatir parte de los cohetes. El objetivo es abatirlos todos”, dijo.
Mientras, Ucrania continuó los ataques en el sur contra un puente importancia estratégica para la logística de Jersón, capital de región homónima, situada en la margen izquierda del río y bajo el control de la tropas rusas.