A dónde vamos a volver: libaneses

Los desplazados del sur de Líbano siguen sin poder regresar

Tiro, Líbano.- Con una pierna en alto, completamente hinchada, Fátima Moussa fuma sentada en el porche de una escuela de Tiro, en el sur de Líbano, mientras unos niños desplazados juegan al fútbol entre los pupitres amontonados en las esquinas.

Detrás del porche están los cuartos con paredes de madera delgada en los que ella y otras familias libanesas desplazadas aún viven desde que tuvieron que dejar las aulas libres para la vuelta de los alumnos a la escuela. Esas aulas eran su refugio desde que huyeron de sus hogares hace siete meses por la nueva ofensiva israelí sobre el país.

“¿Dónde se supone que voy a dormir? ¿A quién se supone que voy a ir? No tengo a nadie”, dice a EFE Fátima, una mujer nacida en 1957, desplazada en las tres ultimas guerras que han sacudido el país.

Fátima no ha vuelto a Bint Jbeil ni una sola vez. Cuando se le pregunta si regresará algún día, rompe a llorar, y con ella las mujeres que la rodean en el porche. “¿Adónde vamos a volver? Todas las casas de mi familia han desaparecido”.

Su casa en el distrito de Bint Jbeil, junto a la frontera con Israel, quedó destruida en la ofensiva israelí de 2024. Se instaló entonces en una vivienda de alquiler en Tiro, de la que el propietario acabó echándola. Herida, y con una discapacidad como secuela, al recibir el alta del hospital llegó a la escuela Hajja Maryam, donde vive desde el pasado 2 de marzo.

Aún sigue allí, pero ya no en un aula. Los cuartos son pequeños y muy simples: una cama, un escritorio y ningún baño.