Dolores Huerta, quien cofundó el sindicato United Farm Workers para mejorar las condiciones laborales en los campos de frutas y verduras del país y acuñó la frase "¡Sí, se puede!" que se convirtió en un grito de lucha ampliamente difundido, falleció a los 96 años.
Dolores Huerta fallece a los 96 años en Bakersfield
Huerta murió de cáncer el miércoles en su casa en Bakersfield, California, rodeada de su familia, dijo Erik Olvera, un portavoz de la familia.
Huerta mantuvo una agenda ocupada hasta bien entrados sus 90 años, marchando en protestas y alentando a los activistas a seguir alzando la voz sobre raza, pobreza y los derechos de las personas LGBTQ+ y de las mujeres.
"Parece que la historia sigue repitiéndose", dijo a The Associated Press en agosto. "Ves lo que está pasando ahora mismo en nuestro país y sabemos que la gente tiene que levantarse".
La determinación de Huerta consolidó su lugar en la historia como una de las líderes laborales más influyentes del país, íconos de los derechos civiles y activistas feministas. Su eslogan "Sí, se puede" se basaba en la creencia de que la gente que actúa puede generar cambios.
Reconocimientos y legado de Dolores Huerta
Su trabajo a lo largo de las décadas le valió varios reconocimientos, incluida la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor honor civil del país. Cuando el entonces presidente Barack Obama le entregó el premio en 2012, elogió a Huerta como una líder tenaz y señaló que había sido muy gentil cuando él le robó su eslogan para su campaña de 2008. "Me alegra que no haya sido dura conmigo... porque con Dolores no se juega", bromeó Obama.
"Su trabajo de toda la vida fue empoderar a su comunidad para enfrentar y superar las injusticias, y dejó a los trabajadores agrícolas y a toda la comunidad latina más fuerte y organizada de lo que la encontró", dijo Teresa Romero, presidenta de United Farm Workers, el miércoles en un comunicado.
Este año, Huerta reveló un capítulo impactante de su historia de vida: que fue víctima de abuso sexual en la década de 1960 por parte del cofundador del movimiento de trabajadores agrícolas, César Chavez, lo que llevó al nacimiento de dos hijos, un secreto que mantuvo durante 60 años y mucho después de que él muriera. La reputación de Chavez se deterioró de inmediato; su nombre fue retirado de calles y edificios, lo mismo que el feriado que había sido un motivo de orgullo hispano.
Huerta dijo que había guardado silencio durante tanto tiempo porque temía que dar a conocer lo ocurrido comprometiera el trabajo de su vida y deshiciera todo el progreso logrado para los trabajadores. Desde principios de la década de 1970, la pareja de Huerta fue Richard Chavez, el hermano de César, y juntos tuvieron cuatro hijos. También tuvo siete hijos de dos matrimonios anteriores.
Cuando se le preguntó durante una entrevista de 2026 con la organización de noticias Latino USA sobre haber guardado el secreto, Huerta afirmó que fue un dolor personal, un problema personal y que, en su opinión, valió la pena porque era una cruz que debía cargar.
La defensa de Huerta cambió muchas vidas más allá de los campos agrícolas, dijeron el expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, quien la calificó como "una firme defensora de los estadounidenses trabajadores".
"Dolores desempeñó muchos papeles: defensora del derecho al voto, campeona de los derechos humanos, demócrata acérrima, 'feminista renacida' autodeclarada y cofundadora de United Farm Workers of America", dijeron los Clinton en un comunicado. "Verla en acción era presenciar a una leyenda viviente que nunca dejó de impulsar el progreso".
El gobernador Gavin Newsom dijo que California no sería lo que es sin su "pasión por la justicia y la equidad".
"La lucha de Dolores por la equidad de género, los derechos de los trabajadores y los derechos civiles allanó el camino para las generaciones venideras, enseñando a la gente lo que era posible con determinación y corazón", dijo el demócrata.
Huerta nació como Dolores Clara Fernández en 1930 en Dawson, Nuevo México. Su padre era minero y activista sindical que luego ganó un escaño en la Asamblea Legislativa estatal. Sus padres se divorciaron cuando ella tenía 3 años, y su madre la llevó a ella y a sus hermanos a California.
Inmersa en un crisol de familias trabajadoras mexicanas, filipinas, afroamericanas, japonesas y chinas, Huerta aprendió de su madre —quien era dueña de un restaurante y un hotel— sobre independencia, compasión y activismo.
Huerta era una joven y enérgica maestra de primaria en el fértil valle de San Joaquín cuando decidió responder a otro llamado después de frustrarse por las malas condiciones de vida de sus estudiantes.
En un documental de 2017 de PBS Independent Lens sobre su vida, dijo que no soportaba ver a los niños llegar a clase con hambre y con zapatos viejos, y que pensó que podía hacer más organizando a los trabajadores agrícolas que tratando de enseñar a sus hijos hambrientos.
El trabajo inicial de Huerta con un grupo de derechos civiles en Stockton dio como resultado que conociera a Chavez. Los dos querían centrarse más en la difícil situación de los trabajadores agrícolas, así que en 1962 iniciaron la National Farm Workers Association, que se convirtió en United Farm Workers of America unos años después. Fue una líder clave y negociadora del sindicato durante años.
Fue una de quienes se unieron a los recolectores filipinos de uva en la línea de piquete en lo que se convirtió en la huelga de cinco años "Delano Grape Strike". Con Chavez, concertó convenios de negociación colectiva y contratos con grandes productores, logrando los primeros planes de salud y beneficios para los trabajadores agrícolas.
Chavez, quien murió en 1993, una vez la describió como intrépida, comprometida con la causa y dura cuando se trataba de negociaciones.
Conoció al senador Robert Kennedy de Massachusetts durante su visita a Delano en 1968 y se convirtió en voluntaria en su campaña presidencial, registrando a mexicoestadounidenses en California para votar. Huerta estaba en el escenario con Kennedy después de que ganó las primarias de California y él le agradeció públicamente momentos antes de que le dispararan.
El asesinato devastó a Huerta, pero siguió organizando. Fue encarcelada 22 veces por manifestarse por el sindicato.
En 1988, resultó gravemente herida mientras protestaba contra la oposición del candidato presidencial republicano George H.W. Bush al boicot de uvas de la UFW durante su visita a San Francisco.
Atrapada en una multitud, fue golpeada por la porra de un policía, sufrió tres costillas rotas y el bazo destrozado, y requirió transfusiones de sangre. Llegó a un acuerdo con la ciudad para resolver sus reclamaciones.
Después de una larga recuperación, Huerta cambió de enfoque e hizo campaña por los derechos de las mujeres y alentar a las latinas a postularse para cargos públicos.
También hizo campaña por los presidentes demócratas Clinton, Obama y Joe Biden.
Emilio Huerta, uno de los 13 hijos de Dolores, dijo en una entrevista que el valor de su madre impulsó el trabajo de su vida.
"Dedicar tu vida a construir un sueño de un sindicato para los trabajadores agrícolas, enfrentarte a la agricultura, que hasta hoy sigue siendo una potencia... Eso requirió mucho valor", declaró.
Huerta aprendió el arte de hacer cabildeo con los políticos. Consiguió ayuda financiera para los desempleados y seguro por discapacidad para los trabajadores agrícolas de California. Se pronunció contra los pesticidas tóxicos, impulsó la amnistía para los inmigrantes que están en el país sin autorización y luchó contra los programas federales de trabajadores invitados.
Al dirigir boicots nacionales de uvas y lechuga a principios de la década de 1970, ayudó a crear la presión económica y el clima político necesarios para que California aprobara lo que sería la primera ley estatal que reconocía el derecho de los trabajadores agrícolas a la negociación colectiva.
Pero no siempre se ganó el favor de activistas más liberales.
En 2016, cuando respaldó a Hillary Rodham Clinton en lugar del senador Bernie Sanders de Vermont en las primarias presidenciales demócratas, la actriz Rosario Dawson —partidaria de Sanders que interpretó a Huerta en una película de 2014 sobre César Chavez— dijo que la activista se había convertido en "un instrumento del establishment". Dawson y Huerta luego se reconciliaron.
Fue su trabajo como líder dentro del movimiento laboral lo que resonó en Estados Unidos y más allá, haciendo que su nombre fuera sinónimo de derechos civiles. En el documental de 2025 "Seeds of Change: The Life and Legacy of Dolores Huerta", relató su trayectoria de décadas en el activismo y dijo que la inspiración que obtuvo del movimiento de mujeres durante la década de 1970 le brindó la validación que necesitaba para estar en el escenario con otros líderes laborales.
En la película, ella dice que espera que su legado sea el de una organizadora que organizó para luchar contra la injusticia, que el movimiento quiere darles a sus hijos una herencia de justicia en vez de joyas o propiedades. Dijo que lo principal es darles amor por la justicia y que ese es el mayor regalo que uno puede darles.