Acería ucraniana monta búnkeres

Importante protección para las tropas en el frente

Krivói Rog, Ucrania.- El chasquido de los sopletes y el zumbido de las pulidoras angulares llenan la espaciosa planta de producción de una acería de Krivói Rog, la ciudad del centro de Ucrania donde nació el presidente, Volodímir Zelenski.

En lugar de a su labor habitual de producción y reparación de equipos mineros, algunos de los trabajadores se dedican a construir búnkeres de metal para las tropas del frente. Metinvest, una empresa minera y siderúrgica ucraniana, lanzó el proyecto, y los operarios dicen estar contentos de contribuir a la resistencia frente a la invasión rusa.

Vitalii Yevzhenko, un operario de 54 años que trabaja en el montaje de los búnkeres, cree que la labor que realiza con sus compañeros es muy importante.

“Esto es por la victoria de Ucrania. Cuanto antes termine la guerra, mejor será”, dijo.

Por ahora, esto significa ensamblar materiales prefabricados para armar refugios subterráneos siguiendo un diseño de la época soviética. Ya se han enviado 123 de estas estructuras de 2 metros de ancho por 6 de largo a zonas como las provincias de Zaporiyia y Donetsk, en el este del país. Para cada refugio se necesitan casi dos toneladas de acero. Están construidos para resistir proyectiles de hasta 152 milímetros de calibre, pueden albergar hasta seis soldados y deben enterrarse 1.5 metros bajo tierra.

“Eso es para que puedan descansar y resistir los ataques”, explicó Petro Zhuk, que dirige el equipo de 40 personas que construye las estructuras. Aunque para producirlas se necesitan 165 horas de trabajo, incluyendo la prefabricación, su equipo puede hacer una al día, añadió.

Las seis camas del interior son de madera. El refugio incluye un espacio para colocar una hornilla portátil, un doble suelo que puede emplearse para guardar armas y una salida hacia la superficie, además de una entrada a la que se llega a través de un túnel, explicó.

Zhuk habla con compasión de los soldados ucranianos que espera que encuentren algo de confort en los búnkeres.

“Mientras están dentro, pueden no preocuparse por un ataque que podría ocurrir mientras duermen”, indicó. “Pueden estar calientes y cómodos”.