Las Madres de la Plaza de Mayo aseguraron que, además de la embajada de México, las fuerzas de seguridad de Jeanine Áñez también amedrentan a personas asiladas en la embajada de Argentina en Bolivia.
“Ellos quieren venir para la Argentina o a México y no los dejan, o sea, no respetan el derecho que tienen, porque hay derechos, porque es una dictadura, por eso no respetan, porque es mentira que es un gobierno constitucional, no es verdad”, acusó en un mensaje Hebe de Bonafini, presidenta de la organización de activistas argentinas.
“Es una dictadura impuesta por los yanquis y son sirvientes de los yanquis, por eso no los dejan salir, porque acá, en nuestros países, los esperamos con los brazos abiertos, en la Argentina y en donde vayan”, señaló la activista en referencia a la administración de Áñez, que tomó posesión de la presidencia tras la renuncia de Evo Morales al cargo el 10 de noviembre.
Bolivia estaba extraordinariamente bien y, en complicidad con Estados Unidos, Áñez se adueñó del país, acusó la luchadora social, titular del grupo de madres que surgió en la Argentina para protestar contra las desapariciones perpetradas por la dictadura militar de 1976.
“Por eso les pedimos a todos los países del mundo que por favor levanten sus voces. Había un cantito que hacíamos las madres, sobre todo para los latinoamericanos y para algunos países que sufren también en Europa. El cantito era: ‘Súmese, súmese, porque el próximo puede ser usted’”, expresó de Bonafini.
Las Madres de Plaza de Mayo exigieron al gobierno de Áñez que respete los tratados internacionales que garantizan el salvoconducto y los derechos a la libertad personal para quienes se asilan en edificios diplomáticos en Bolivia.
Este lunes la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México aseguró que la vigilancia policiaca y de inteligencia en torno a sus recintos diplomáticos en Bolivia es desmesurada y atenta contra la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, acusación que fue respaldada por el expresidente Evo Morales.
El 18 de diciembre las Madres de la Plaza de Mayo recibieron en Argentina a Evo Morales, a quien consideraron un luchador incansable de la llamada Patria Grande, apelativo con que la izquierda hace referencia a América Latina.
En aquella reunión, las activistas argentinas expresaron su repudio al golpe de Estado en Bolivia, además de su disposición para colaborar con Morales y con el pueblo boliviano.