Israel dijo que los miles de inmigrantes afectados tienen hasta el 1 de abril para aceptar la oferta de abandonar el país hacia un destino no identificado en África -posiblemente Ruanda- a cambio de recibir 3.500 dólares por persona y un pasaje de avión. Quienes no acepten la propuesta antes del plazo señalado serán encarcelados de forma indefinida.
“Kagame, no estamos a la venta”, decía una de las pancartas. “¿Me deportaría si fuese blanco?”, decía otra, portada por manifestantes con la cara pintada de blanco.
Israel tiene 40.000 migrantes, procedentes de Eritrea y Sudán, ambas naciones con un pobre historial en derechos humanos. Los migrantes sostienen que llegaron al país huyendo del peligro.