Agrava virus la miseria de migrantes

CASTEL VOLTURNO, Italia.- Los llaman “los invisibles”. Son migrantes africanos indocumentados que desde antes de que el brote de coronavirus sumiera a Italia en una crisis, ganaban apenas lo suficiente para subsistir como jornaleros, prostitutas, empleados de peluquería o braceros estacionales en los campos.

Encerrados desde hace dos meses en apartamentos desvencijados en un pueblo infiltrado por la mafia al norte de Nápoles, su existencia precaria se ha agravado a tal punto que no tienen trabajo, alimentos ni esperanzas.

Italia se apresta a reabrir algunos negocios y plantas industriales el lunes, en una mitigación preliminar de la cuarentena, pero no hay indicios de que “los invisibles” de Castel Volturno puedan regresar al trabajo en un futuro previsible o que las redes de seguridad estatales alivien su miseria.

“Necesito ayuda. Ayúdenme. Para mis hijos, para mi esposo, necesito ayuda”, dijo entre lágrimas Mary Sado Ofori, una peluquera nigeriana y madre de tres niños que está encerrada en el edificio atestado. Se le agotó la leche para su hijo de seis meses y sobrevive con las donaciones de una amiga.

Un equipo improvisado de voluntarios, enfermeros, un cura, un mediador cultural y funcionarios municipales tratan de asegurar que no sean completamente olvidados.